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domingo, 15 de enero de 2012

Tres textos de Kidnap Notes Next


Algunas semanas después de la muerte de John Wieners, la editorial Pressed Wafer organizó un recital con el fin de honrar su memoria. Esta editorial es propiedad de William Corbett, un apasionado lector del poeta fallecido y uno de sus más leales protectores (Corbett, a manera de homenaje, incluso había tomado como nombre para su sello el título de una plaquette de Wieners). El evento tuvo lugar en Cambridge el 2 de mayo de 2002. Anne Waldman estuvo allí. Algunos de los más interesantes poetas norteamericanos estuvieron allí. Jacky Wieners (así le gustaba que lo llamaran) había sido encontrado sin identificación, totalmente inconsciente, tirado de largo a largo, en el estacionamiento de un hospital; según cuentan, intentaba regresar caminando a casa cuando le sobrevino el fulminante ataque. Esa noche había estado en una fiesta. Dos días más tarde, una enfermera lograría descifrar su identidad a través de una receta médica que el poeta llevaba en uno de sus bolsillos.
Durante el recital se distribuyó de forma gratuita una plaquette titulada Kidnap Notes Next. Este volumen contiene algunas de las anotaciones hechas por Jacky Wieners en su cuaderno personal. No son estrictamente poemas. A continuación, la traducción de tres de estos textos (mantenemos el uso incorrecto del lenguaje que a veces aparece en el original):




2/25/97

Cómo lo amo
mi apto.
como un lugar
       en donde pasear.
Él nos contestará
          a nosotros más tarde;
       tú quieres decirlo.
       no, no lo creo
       como un auto-flagelante.
      Crema de Sopa de Celery
Ad-libs
Haikus
2 - Tiburones Bebé
Tipos y tapetes
5 te darán 10

                  Para Richard 1966
           NEW YORK CITY HAIKU

           Paloma sobre el Estanque Azalea
                 En Central Park





6:15:6:30 AM. 30 Agosto AM

De 21 años exactamente, desde 1973 a 1994
dos veces la Sagrada Virgen se me ha aparecido
no sólo a mí sino a ella misma; y Astarte.
       Por supuesto Santa Agnes es impotente
      Más esta vez, que en abril de 1973 – después de
que 20 años han transcurrido y ella se ha puesto en peso
       el Sir Phillip continúa su trabajo Santo.
723-8376

         …………………………..

Yo tengo tremenda larga vida delante de mí,
a la vez despierto y dormido para todos los 3 de nosotros­–
posiblemente Dios está involucrado– y me recuerda de
mí del adagio que un Hombre Sabio solía decir–
                  Que ÉL participaría solo no sabiendo.
Sinclair
                El mundo continúa, aún, redondo, lo hace la vida.






GEISHA

     John Kennedy como un demacrado. Su hijo sigue viviendo aquí como
un vice oficial del siglo 18; una vez conocido como Ted
Kennedy; nuestro Junior; se ha convertido en Reina Kelly.
     Robert es Jane. ¿Por qué?
¡Yo soy Rose Fitzgerald! Por eso, y eso es lo suficientemente
bueno.
     Mi esposo es Joe, una bailarina del siglo 19.
Policías bailarinas de teatro burlesco abundan en nuestro país. Vendados los
ojos si tú quisieras. Yo seré el mejor, o el último de ellos: atención.

     Ellos usan bloqueando ahora En burlesco. Mi madre siempre
me dijo: aunque no lo hizo –como una chica de portada de Cosmopolitan. Yo
te d e b e r í a para Brooklyn… New York en Junio, etc.

     Tomaré Manhattan; New York; y Staten Island, también.

     No hay nada para mí. La biografía de Blaze ha salido
como un jefe de policía austríaco. Me encantó. El mundo del espectáculo: el
                                                                    glamour, las luces.
     Ella no conoce nada de esto, como yo el clamor. I.O.U.
          Rose Kennedy es mi nombre. Tú lo combinas, ¿por qué intentar?

lunes, 21 de noviembre de 2011

El discurso del vigilante a la noche (Poética de John Wieners)




Vigilante, qué dice la noche, siempre me pareció el orden de mi propia vida, aún cuando nunca conocí la frase hasta que tenía 29 ó 30. Explorar esos oscuros eternos del mundo nocturno: la prostituta, el drogadicto, el ladrón y el pervertido. Estos fueron los héroes imaginados de mi mundo: y los órdenes de mi vida. Lo que representaban, cómo vivían, qué hacían durante el día eran las extravagancias de mi imaginación. Y yo tuve que convertirme en cada uno de ellos hasta que supe. Hasta saber que ellos son sólo privaciones del sí mismo, no lejanas extensiones de su ser: manifestaciones de deseo, traición y venganza.
     Ellos no asumían poses soñadoras o posiciones de héroes; no expresaban nobles sentimientos; hacían causa común del miedo y en la necesidad. La noche era su palacio, su campo de trabajo; su vecindario era el alba y lo nunca conocido. La luz del día era sólo para ser soportada. Y la guerra de la noche nunca terminaba. No había declaración de paz o armisticio. Y el amor era sólo un acontecimiento casual o un accidente. Cuando ocurría, salvación y un cambio de vida por el instante. Pero nunca mostró signos de permanencia. Y uno continuó, evitando los espejos y el sol.
     El amor era para obtener ganancias; una calidez nocturna, un nuevo traje, unas semanas de alojamiento, una comida completa, una suave almohada bajo la cabeza; pero para el corazón y el alma sólo una remembranza o memoria de la niñez, una melodía tocada en un pequeño piano en la casa de algún otro.
     La mañana nos encontraba enfermos, amanecer exhausto, la noche un júbilo y una excursión. Quién quería ser visto bajo la luz del día, cuando los esclavos estaban afuera, perezosos para hacer sus vidas justas. Los cojos abundan los fines de semana, así que úsalos, descúbrelos. Casas y aldeas de dinero, pieles y joyas. Y sin embargo así era, nos convertimos en quienes dejan que la vida los desgaste rondando los 30 o antes que nos sentimos quemados, y realmente lo estuvimos; sólo para reencendernos más tarde, esperando, con el descanso, alivio y redención.
     En la forma de un poema, con su orden, expresiones y liberación. Tocando temas alguna vez remotos, ahora familiares, como la canción de los pájaros en el patio en donde antes hubo nieve y el flujo de la lluvia.
     Comunión también con las cosas ordinarias de la vida, removidas por y desde el entusiasmo, ordenando creencias externas e internas, fundidas con la cohesión de un mundo y su cosmos bajo una sola sílaba. Permite que viva allí el divino reinado y que lo misterioso de este se manifieste en el duro tacto de la madera en el fondo. El fondo! Las profundidades alcanzadas, el sonido del oleaje del océano en las vacías llanuras del corazón, alcanzando el cielo con los bosques del campo llenando el horizonte. El mundo revelado en una palabra.

Sábado 27 de abril de 1963

domingo, 18 de septiembre de 2011

John Wieners




Nunca he sido muy buena para escoger títulos. Por eso he decidido que todos los posts de este blog lleven como título simplemente el nombre del poeta cuyos poemas me ocupan. Estas traducciones de Wieners que presento a continuación fueron fruto de un trabajo en equipo, el equipo, como pueden imaginar, estuvo conformado por Guillermo Parra y esta servidora. 

Ahora la breve ficha biográfica:




John Wieners nace en Milton (Massachusetts) en 1934. Recibe una licenciatura del Boston College en 1954 y se muda a North Carolina para estudiar en el Black Mountain College bajo la tutela de Charles Olson y Robert Duncan. Regresa a Boston en 1956 y edita tres números de una revista literaria titulada Measure. Desde 1958 hasta 1960 reside en San Francisco y juega un papel protagónico en el San Francisco Poetry Renaissance, un grupo de poetas experimentales reunidos bajo la figura de Jack Spicer y Robert Duncan (los poetas de este movimiento escribían desde afuera de la academia y se esforzaban por construir una escena local). En 1965, inicia estudios de maestría en la sede de Buffalo de The State University of New York. En 1970, se radica en Boston, ciudad en la que muere en marzo de 2002. Allí trabaja como actor en algunas obras de teatro, forma parte de cooperativas educativas y comités de acción política. Es recordado como un gran activista del movimiento de liberación gay. 





Con significado


Elévense, brillantes mártires
por encima de las multitudes
durante la temporada de la migración
entre la tierra y el cielo.

Elévense brillantes mártires
tumbados en fuego
y oscuridad,
rebasando la luz
directo al parque de la imaginación.

En las elegantes buhardillas de la calle West Newton
o en el barrio de los almacenes de S.F., ven,
volvamos
a la memoria legada

de la avenida Columbus, o la playa
al final de la calle Polk,
en donde estuvo Jack Spicer,
o los apartamentos de Steve Jonas
por toda la ciudad

Desde Beacon Hill a St. Charles,
sin previo aviso sobre cómo llegarían.
La multitud de los mártires,
mirando hacia fuera de

las casas ahora en la avenida Delaware
en la neblina gris
de las redomas, tomando LSD
entonces no soportando
dirigiéndose a pensiones, Berkeley y motocicletas.

Libros de poemas era todo lo que teníamos
para amarrar la frustración
de dejarlos atrás
en las mañanas de Millbrook, en el columpio

con Tambimuttu, ejercitando su plexo solar
durante la conversación. Cada calle
contiene su propio tiempo de
otras décadas, recordadas
después del festival, cuidadosamente

como tantas joyas
para dejar de lado por
la presente ocupación.
Una imprenta junto al Pacífico,

un chalet normando en el este,
bailando la música de Donovan, en pijamas Pucci,
o quizás la prisión, más allá de las llanuras de la imaginación,
con las sesiones nocturnas del sábado en las tumbas, oh sí
elévense mártires brillantes, fuera de los matinés del cine

en Long Island, a tu amor que pasa caminando
bajo el sol. Encima de las multitudes,
viaje relámpago. Y piscinas de los patios traseros
de Arizona o de Pacific Palisades,

en los cañones de L.A.
más los viajes sobre los oceános
e islas, hacia la metrópolis
despatarrada la tierra.
Sí elévense brillantes mártires

fuera de sus tumbas, dígannos
qué hacer, lean sus poemas
bajo la luz de la luna primaveral.
Elévense y rescaten nuestro siglo.




Billie


Él fue como un dios,
saliendo de un sueño eterno
a lo largo del paseo marítimo.

Observó a mi chica,
ella misma un sueño y
ese fue el final de ambos.

Desaparecieron junto al mar
en Revere Beach ya que
no los he visto nunca más.

Si consigues a un par
que corresponda con sus descripciones
por favor avísame. Los necesito

para cargar el peso de mi vida
Los viejos dioses se han ido. Lo que vive
en mi corazón

es su carne
como una herida,
una tumba, una bomba.

                        1966


 de Nerves (1970)



Primer poema después del silencio desde acción de gracias


Afuera en el mundo de nuevo, después del claustro
de la universidad,
se siente bien.

Bajo cero, caminando
por la calle principal, mi mano
tan congelada, difícilmente puedo escribir

8 minutos más tarde, montado en un autobús
rumbo al norte, mis pies congelados, mi verga besada
en el baño de hombres

del teatro Shea’s del centro
de Buffalo. Yo soy el poeta de

bares, pizzerías, hombres solitarios y
calles. Yo soy el poeta

que permanece en el frío, mientras los profesores universitarios
pasan conduciendo sus Volkswagens;

bailando en los pórticos, para mantenerme caliente,
desde la niñez.

Yo soy el poeta de la bencedrina, paradas de autobús,
jazz y amantes negros. Yo soy el poeta–

tantas ambulancias pasan, en esta ciudad
los viejos se están muriendo en el frío,
no pueden obtener sus cheques de prestaciones sociales, comidas en descuento.

Yo soy el poeta de los distribuidores de la autopista,
depósitos de ferrocarril y cafeterías 24 horas,

                                    2.

carros estacionados en carreteras de campo,
hojas de otoño, música fumada en habitaciones de hotel.

Yo soy el poeta que permanece en medio
del amante y su esposa.

Yo soy el poeta de tu vida.


de Selected Poems (1986)



Bailes de caridad


Yo obtuve una beca, pero vivía pobremente
comiendo pedazos de pizza.
Más tarde, una carrera lavando lechuga;
pero siempre he sido el mismo.
Es cuestión de adquirir una maestría del tono
Bajo los candelabros de cristal y la champaña
en el tope de una mesa de vidrio.
A la edad de cinco años yo pensaba que Scarlett O’Hara
era un personaje de ficción. No fue sino hasta
La edad de cuarenta y ocho cuando supe que era real.
Ropa vieja y pantuflas y una bufanda
Enrollada alrededor de su cabeza
En un condominio de bajo costo.
Ella empezó a hablarme acerca de mi escritura
Y su vida sexual.
Soy seco por naturaleza y dolorido
Pero sabía que si trabajaba duro eventualmente lo lograría.

[Octubre 2, 1985]


de Cultural Affairs in Boston (1988)