domingo, 3 de agosto de 2014

Facebook y el prodigio de la Imago hiperactualizada







Hegel pensaba que la lectura del periódico se había convertido en la oración matinal del hombre moderno. No sé qué pensaría si se enterara de que algunos diletantes hemos sustituido el periódico por Facebook o Twitter. Creo que probablemente,
le gustaría
Hegel deliraba por el modelo de la polis griega en el cual los gestos de la vida privada estaban indisolublemente ligados al ejercicio de la vida pública. Para Hegel todo se va por un agujero negro en el justo momento en el que llegan los cristianos con su religión privada y mandan a los paganos a freir espárragos. Entrar en el Facebook por las mañanas comporta tener acceso a un contenedor de imágenes. Puedo acceder a información diariamente curada por alrededor de mil contactos diferentes. Las noticias generales se entrelazan con las íntimas, estableciendo una dialéctica que renueva ambas instancias complementando el plano de la experiencia. A la hora a la que entro, descubro que mis contactos ya se han adelantado en compartir las noticias del mundo que más resuenan en los periódicos matutinos.
¿Para qué revisar el periódico si puedes revisar el resumen del periódico?
Frente a mis ojos desfilan desde los artículos más interesantes de periódicos estadounidenses como The New York Times y The New Yorker con su consabidas cargas de nuevas e interminables invasiones a países musulmanes, desastres nucleares, asesinatos masivos en instituciones educativas, crímenes de odio
y hasta
el más reciente intento de asesinato en el Target de Friendship en donde compro toallas húmedas para quitarme el maquillaje.
Frente a mis ojos también desfilan los artículos de periódicos venezolanos
Tal Cual
o
El Universal
y hasta
los reportajes más amarillistas de DólarToday y La Patilla.
Es una vertiginosa montaña rusa informativa.
Así es como me entero del último sombrío escándalo de algún funcionario: otro fraude fantasioso y mil millonario al erario público. Devaluación de la moneda del 100%. Foto de los padres desconsolados de la última actriz de telenovelas asesinada en la grata compañía de su esposo mientras una grúa le prestaba primeros auxilios. Accidente menor en una refinería estatal de la región occidente por indulgencias técnicas. Misteriosas especulaciones sobre el índice de escasez de alimentos que el Ejecutivo nacional persiste en no revelar. Una mujer pierde su bebé cuando otra mujer le lanza varias patadas voladoras para intentar arrebatarle un kilo de azúcar en un supermercado estatal. Video viral de la diputada María Corina Machado en el que demanda de manera enérgica el fin del castro-comunismo en suelo venezolano.  Cortes de luz inesperados y extensos en ciudades del interior. Maduro pide otro préstamo a China. Ciudadanos saquean tiendas de electrodomésticos para celebrar la navidad. El ejército encarcela a los dueños de las tiendas de electrodomésticos que se resisten a regular sus precios. Un venezolano ganó el Festival Mundial de Circo 2014. Los diputados de la MUD y el PSUV se cayeron a puñetazo limpio en el congreso. Close up de narices sangrantes. Close up de muchas narices sangrantes. Miss Venezuela obtiene la corona de Miss Universo. Maduro lanza la Misión Jóvenes de la Patria. En el website explican que este programa tiene como objetivo garantizar el desarrollo integral, la movilización permanente e inclusión social de las y los jóvenes venezolanos; promover su vinculación orgánica, su potencial creativo, educativo, cultural, científico y productivo a través de procesos que contribuyan a su desarrollo y a la prevención integral, propiciando una nueva cultura de la vida basada en la convivencia solidaria y en el disfrute responsable. Un economista calcula que las reservas en dólares de Venezuela no alcanzarán para los compromisos de los próximos dos meses. Ciudadanos furibundos intentan linchar al presentador de la lotería estatal mientras cena en un exclusivo restaurante de comida japonesa. Aparecen dos cadáveres no identificados en el río Guaire. Maduro se agencia una nueva ley Habilitante. Se celebra la Feria Internacional del libro del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. La policía dispara balas de perdigón contra manifestantes antigobierno. Fotos de estudiantes venezolanos en Irlanda encadenados a la embajada de Venezuela en Londres porque no han recibido las remesas que sus padres les han enviado a través de la oficina estatal de control de cambio. Maduro anuncia la Misión Nevado “La capacidad de amar es infinita”. En el website explican que se trata de un proyecto colectivo y revolucionario, enmarcado en el movimiento animalista  y ecosocialista, que busca integrar la inclusión de los Derechos Animales y los Derechos de la Madre Tierra en la ética del Hombre y de la Mujer Nuevos… el proyecto Misión Nevado es impulsado desde el pueblo, que siente la necesidad de extender la inclusión de la Revolución Bolivariana a todos los seres sintientes y de restablecer las relaciones armónicas con la Naturaleza, para transformar y salvar a la especie humana (que sólo podrá salvarse si y sólo si desarrolla conciencia y empatía hacia las demás especies animales y hacia el planeta que le da vida… el pueblo, en su papel protagónico y de agente transformador, decidió espontáneamente conformarse en Colectivos Nevado por todo el país, para ir desarrollando un movimiento de voluntariado horizontal y articulado, que promueva la Misión Nevado y que a la vez brinde respuestas con sus propios recursos. Aparece un cadáver no identificado en la carretera vieja Caracas-La GuairaDocumental de cinco minutos grabado con un IPhone sobre presidiarios rumbeando en una cárcel de Margarita regida por un pran llamado El conejo. La periodista inglesa se desplaza a través de laberintos de paredes pintadas con versiones decadentes del logo de Playboy. Al fondo “los privados de libertad” se emborrachan, fuman marihuana y bailan pegado con sus novias. Fotos de lluvia arrasando con cientos de ranchos de cartón. Fotos del creciente número de damnificados viviendo en camas y colchonetas emergencia en edificios públicos. Caricatura homofóbica publicada en medio de comunicación oficialista que retrata al dirigente de la oposición, Capriles Radonski, como un hombrecito femenil usando hot pants rosados estampados con la bandera estadounidense. Incontables artículos de Aporrea que desenmascaran guerras económicas contra el pueblo de Venezuela planificadas por El Sionismo internacional y la CIA y liderada por Capriles Radonski y todos absolutamente todos los y las antipatriotas que no votan por el PSUV.  
Todas estas imágenes se refunden
con las aportadas por los conocidos de siempre. 
Fotos de los quince años de mi prima. Un amigo escritor reporta que llevan 10 días sin agua en el sector capitalino de Coche. Otro está comprensiblemente histérico porque en el cementerio de Guatire unos extorsionadores vendieron “de nuevo” la fosa en donde estaban enterrados sus familiares. Otro presenta su plaquette de poemas en una librería de Altamira. Una ex vecina de Caracas agradece a la divina providencia porque su padre ha sobrevivido a un segundo secuestro express. Otro amigo escritor se confiesa francamente impactado porque su hermano fue uno de los estudiantes que se encontraba en el aula de la Universidad del Zulia asaltada por una banda delincuencial en plena sesión de clases. Un conocido ucevista aprovecha el espacio simplemente para descargar su arrechera insultando a “Maburro”. Una artista caraqueña promociona un breve catálogo de franelas con estampados de tropas de la Policía Nacional Bolivariana marchando junto a una pérfida hilera de tanques verdes. Un poeta publica artículos en su blog personal en los que acusa a la oposición al chavismo-madurismo de estar envuelta en una diabólica conspiración que delimitará el advenimiento del nazismo en nuestro sufrido suelo Nuestroamericano. Fotos apócrifas y virales de Twitter de una supuesta invasión de tropas cubanas por el aropuerto comercial de Maiquetía -evidentemente fraudulentas porque todos sabemos que para esos menesteres las tropas cubanas recurrirían al aeropuerto militar de La Carlota. Una ex compañera de la Escuela de Letras está muy molesta porque en toda Caracas solo se pueden conseguir esos indeseables desodorantes de bolita de la marca Mum. Una poeta escribe en mayúsculas: MALDITOS PITIYANKIS NO VOLVERAN!!!!!! Foto de la etiqueta con el precio exorbitante de un pedazo de jamón. Un reconocido ensayista actualiza su estado con la intención de recordarle al poeta del blog personal y las teorías conspirativas que varios bisabuelos de Capriles Radonski murieron en campos de exterminio nazi. El amigo administrador presenta un cálculo matemático de cómo la última devaluación de la moneda del 100% afectará severamente el poder adquisitivo de los asalariados con sueldo mínimo –los que lamentablemente necesitarán, de allí en adelante, cinco sueldos mínimos completos para poder adquirir la cesta básica mensual de una familia de tres personas. La ex vecina conmemora el aniversario de la muerte del Comandante Eterno Supremo Galáctico con requiebros de bachata y declaraciones de amor que circulan por la matrix como La Circular Perpetua. Fotos de los quince años de mi prima.
Facebook es el espacio en el que transcurre ese thriller de horror político en el cual se ha convertido mi país en la distancia. Es también el espacio de la melancolía. Allí me convierto en una espectadora cotidiana de la reactualización de la imagen de mi familia, de los amigos, de los amigos de los amigos, de los amigos de los amigos de los amigos. A veces la tristeza de la tecnología se rebela en un instante inesperado y sientes que es como estar hablándole constantemente a las sombras de la caverna de Platón.
Aunque también,
hipnotiza. Estás ante un carrusel de retazos desvaídos de la vida de la gente. Un carrusel de esperanzas efímeras. Es un museo de la memoria inmediata, de la Imago hiperactualizada.
Esa fuente infinita de fotografías.
Veo pasar la foto de Frane,
uno de mis amigos más cercanos de la Escuela de Letras. Luego de peregrinar a Croacia haciendo el camino de vuelta que no hizo su difunto abuelo inmigrante, consiguió un empleo en una isla de México de aguas prístinas y cristalinas.  Mientras me desintegro en una esquina de la biblioteca Hillman, lo veo nadar con sus compañeros de trabajo croatas. Luego aparece en un muelle paradisíaco llevando lentes oscuros y camisa blanca de cuello almidonado. Parece feliz.
El cielo es tan azul.
Escribo al pie que me devora la sucia envidia pero
inserto una carita feliz. Me da un like.
Veo pasar la foto de una prima que está estudiando inglés en Irlanda,
está con dos chicas muy rubias en un parque cubierto de bruma, mi prima les pone cuernitos con los dedos. Le doy un like.
Veo pasar la foto de mi sobrino en su primer día en el preescolar,
una foto típica de niño en su primer día en el preescolar. Se ve mínimo y, al tiempo, solemne. Parece un enanito recortado contra los ceremoniosos muros de la entrada del Italo, el mismo colegio al que fui yo y al que fueron todos mis hermanos. Tiene una lonchera de muñequitos colgada de una tira que le atraviesa el pecho. Me llama la atención su pose tan adulta de mano en la cadera. A ratos parece un pequeño explorador de chemise amarilla posando frente a su último gran descubrimiento. Lleva un reloj rojo y brillante.
Aquí 
es cuando mis instintos maternales se desbordan.

Le doy like y no puedo evitar escribir al pie un comentario seguido de millones de signos de exclamación.

viernes, 27 de junio de 2014

Entre la tendencia a saber jugar con la luz y las visiones del infierno. Reflexiones sobre temas venezolanos


                                                                Paisaje / Armando Reverón

“Los adolescentes adolecen”. Una verdadera obra maestra de la poética tecnócrata caraqueña. Sino en invención al menos en difusión. Sin embargo, no puede superar en resplandor a la más popular
“cachicamo trabaja para lapa”
No le llega a los talones por un asunto de percepción. La segunda resulta más fascinante porque la asociación está destinada a permanecer en la oscuridad. Mi falta de referentes es absoluta. Nunca he visto un cachicamo o una lapa. Salvo en fotografías, videos o en zoológicos y lugares de contacto. Desconozco sus costumbres, los lugares en los que habitan. Desconozco la relación que existe entre ambos animales. La simple asociación me deja perpleja. Es el tiempo de los venezolanos que no entendemos las frases venezolanas.
Los nacionalistas entusiastas inscritos en una visión netamente cheverista exponen que “lo venezolano” no es otra cosa que meros artefactos culturales como el baile del pájaro guarandol, las arepas, el joropo y hasta la cerveza  producida industrialmente por empresas Polar. Esto es una mistificación que intenta dibujarnos como seres totalmente occidentalizados expectantes ante una feria de baratijas y souvenirs. Es una reificación. Artefactualiza. No se piensa en la cultura como algo que respira. Se la convierte en cadáver y de ella resurgen, como sobreponiéndose a un charco de lodo, esas frágiles momias-testimonios que agitan sin cesar los dedos en el aire intentando tocarte. Lo cadaverizado no se mueve ni conmueve.
Por otro lado,
también existe esa tendencia a pensar siempre el mestizaje como de naturaleza blanqueadora. He sido testigo de cómo la visión sanitarista del mestizaje defiende a ultranza el origen netamente español del joropo y luego me he quedado asombrada ante la lectura que tienen del fenómeno autores como Winthrop R. Wright, quien sostiene que el joropo es un ensamblaje de temas y formas europeas inscritos en los ritmos polifónicos de la música africana. Si a esto le sumamos el par de maracas chamánicas que acompañan a todo joropero que se respete estaríamos ante una superproducción interracial a todo dar. Esto representaría una lectura más interesante,
también, más realista
del beat desenfrenado del zapateo.
Incluso,
de ese zapateo minucioso, compulsivo, que implica el joropo tuyero –y si no me creen vean los videos del Gabán Tacateño.
Personalmente, y aquí especulando, pienso que lo venezolano se encuentra ubicado en algún lugar entre un fragmento de la Brevísima relación de la destruición de las Indias de Bartolomé de Las Casas
publicada en 1552
 y el episodio de la Tebaldi en busca del yogurt perfecto que se encuentra en la novela El bonche de Renato Rodríguez
publicada en 1976.
El fragmento de Las Casas constituye un apartado francamente breve de la Brevísima. Enmarcado en una página con demasiados blancos, ubicado entre el apartado dedicado a la costa de las Perlas y de Paria y la isla de Trinidad y el apartado dedicado al Reino de Venezuela, encontramos este párrafo escueto fluyendo bajo el título “Del río Yuyapari”
Y empieza el dominico,
Por la provincia de Paria sube un río que se llama Yuyapari, más de doscientas leguas la tierra arriba
Y vienen a la mente la península cristalina, la luminosidad, los manglares …. Por él subió un triste tirano muchas leguas el año de mil y quinientos y veinte y nueve con cuatrocientos o más hombres, e hizo matanzas grandísimas, quemando vivos y metiendo a espada infinitos inocentes que estaban en sus tierras y casas sin hacer mal a nadie, descuidados, y dejó abrasada y asombrada y ahuyentada muy gran cantidad de tierra…
La belleza inicial se desbarranca hacia los territorios de lo abyecto. Todo se ha convertido en una historia que se resume en un par de imágenes de incendio y ruinas
…Y en fin
continúa de las Casas resignado,
… él murió mala muerte y desbaratóse su armada. Y después, otros tiranos sucedieron en aquellos males y tiranías, y hoy andan por allí destruyendo y matando e infernando las ánimas que el hijo de Dios redimió con su sangre… dibujándola así como una historia de nunca acabar, destinada a repetirse eternamente. Me fijo en ese verbo desconocido, infernar,
infernar las ánimas.
Las visiones del infierno no pueden ser otra cosa más que profecías. Condenas eternas. Imagino que infernar significa exactamente el acto de pasar el espíritu por un poco de infierno. Como si lo estuvieras pasando por huevos y harina. Un devenir infierno, un producto macabro de la tecnología del espíritu. Desde entonces, quizás, hemos vivido infernados. Contaminados irremediablemente de infierno. Así es como esos tiranuelos escuetos terminan por elaborar una versión del cuento del gallo pelón. Esa historia del folklore venezolano que consiste en una frase de inicio que se repite para siempre;
de este modo dice uno,
-¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
-Sí- dice el otro.
-Ya te la conté- dice el primero,
 y luego de nuevo
-¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
Y así
infinitamente
hasta que el otro se molesta o se fastidia.
O ambas.
La primera vez que me confronté con el cuento del gallo pelón era una niña. Papá me lo repitió hasta que logró hacerme sentir al borde de la desesperación.
Yo.
Sí.
Quería.
Escuchar la historia.
Pero la historia no existe. No es más que esa prefiguración, un anzuelo para
agujerearte los labios. Cosas de tricksters.
En otro orden de cosas,
el fragmento de Rodríguez introduce al “hombre con energía” en el paisaje. Un imagen que circula, que vive al interior de un loop trimaldito, como el
tiranuelo del barco. Pero que representa una mejora notable al provenir de los mismos creadores de “Nacionalización petrolera 1975”. El avatar del “hombre con energía”, el prototipo político del boom petrolero setentero, las millones de fotos del candidato presidencial Carlos Andrés Pérez sorteando un charco en pose olímpica, encarna en la Tebaldi, que como un judío errante busca la utopía del yogurt perfecto tras ver la película El hombre de la torre Eiffel y descubrir esa expresión de satisfacción de Franchot Tone cuando se dispara entre pecho y espalda un yogurt. La Tebaldi entiende que ahí está la cosa, es decir, la beatitud, la paz, la relación de equilibrio con el cosmos, la vida armónica y se entrega como un desenfrenado a probar todos los tipos de yogurt que podía conseguir en Caracas. Luego de comprar una vaca y producir su propio yogurt, termina por robar el dinero de la caja de la compañía en donde trabaja para huir a Europa y lanzarse al delirio de recorrer a pie el continente entero probando miles de porciones de yogurt.  Sin embargo, nunca llega a sentir lo que ansiaba, aquella beatitud y paz que había en el rostro de Franchot Tone.
¿Es la búsqueda del dorado a la inversa?
Los venezolanos se engastan en la energía libidinal del petróleo para perseguir el fetiche de la modernidad.
Somos
los positivistas latinoamericanos
eternos
Caracas fue la ciudad de la utopía, y por eso ahora nos parece que es retrofuturista, con todos esos hermosos edificios de estilo arquitectónico moderno. Las calles de Los Chaguaramos, Colinas de Bello Monte y Las Mercedes son un museo arquitectónico de esa belle epoque. Aunque las calles a veces se encuentran salpicadas de edificios desalmados de vidrios de colores estilo corporativo-Palm Beach, la ciudad conserva una atmósfera de cuento clásico de cyberpunk.
Caracas es aún la ciudad de la utopía.
Pero de la utopía “infernada” de Bartolomé de Las Casas.
La ciudad de la utopía reversible. La ciudad de los rascacielos empresariales de cristal ocupados por las masas depauperadas, empujadas siempre al límite. La precariedad extrema del cartón desintegrándose en la humedad tropical. La modernidad de Caracas está tan fragmentada, tan quebrada, como las ventanas de esos rascacielos.
Ahora bien,
lo que sabemos de la Tebaldi lo sabemos por José, el mejor carpintero de Galilea. A menudo se encuentran de manera improbabilísima en las carreteras del norte de Europa. En una ocasión cuando José se dispone a acampar alrededor de una fogata escondida entre los árboles, logra atisbar a un hombre caminando decididamente, como siendo arrastrado por un espejismo. Cada vez que toma una nueva porción de yogurt, fracasa. La revelación no se materializa y es difícil no imaginarlo cayendo de manera incesante hacia la esquina inferior derecha de la pantalla. El tiranuelo lascasiano y la Tebaldi coinciden en la recurrencia de video juego cifrada en la historia del gallo pelón. Ambos retornan siempre desde el lado superior izquierdo de la pantalla como si pudieran ser nuestras versiones telúricas de Mario Bros. No sería demasiado exagerado hablar del cuento del gallo pelón como un concepto filosófico que nos pertenece. La historia trunca. Truncadísima. La historia novísima
que
desencadena el deseo,
la utopía del progreso.
Pero que aparece condenada desde la primera frase a la pobreza del progreso. Paria-relato-metáfora del paraíso terrenal en los diarios de Colón. Venezuela-magma-incontenible liberador e independentista en el siglo XIX, la fantasía absoluta de la eclosión republicana.
Pero todos panes sin levadura.
Se desinflan
en el horno.
El nacionalismo como concepto político no me importa en cuanto puede resultar engañoso. El nacionalismo no es algo unitario que pueda ser considerado como una solución. No puede ser considerado positivo o negativo simplemente hablando en abstracto sin analizar cada manifestación particular y yo,
entiendo-que-el país-está-muy-jodido
pero francamente: me caen mal las diatribas antinacionalistas que muchos venezolanos están dispuestos a compartir cada vez que tienen oportunidad.
Ahora resulta que está de moda ser antinacionalista…
Evidentemente,
se trata de una reacción a la saturación de la manipulación discursiva del chavismo, que ha secuestrado los referentes, el sentido de espíritu de nuestra comunidad imaginada. Algunos en la oposición han cometido el error de abanderarse en respuesta bajo la figura de un pretendido individualismo que reniega de la existencia de algo tan inmarcesible y nebuloso como la venezolanidad. Creo que es un error porque debemos situarnos es un esquema de pensamiento que tome en cuenta nuestra realidad, nuestras particularidades.
No sé si pensar en Venezuela desde el
Amor
sea ser nacionalista.
Pero no lo puedo evitar: me cae bien el amor. Pienso entonces en ese rancho que atisbé en la carretera entre Puerto La Cruz y la playa Arapito en el estado Sucre. Un frágil rancho de bahareque adornado prolijamente con pedazos de vidrio azul. Era evidente que se trataba de pedazos de botellas de cervezas Soleras dietéticas. Quebradas. Trituradas contra el suelo. Pienso en ese rancho resplandeciente en la carretera caliente. Con todo aquel vidrio azul filtrando la luz de una manera caleidoscópica. El paisaje transfigurado por los rayos solares que golpeaban las humildes paredes.
Armando Reverón y los artistas abstractos no hicieron otra cosa que jugar con la luz.
Reverón con sus paisajes húmedos, impresionistas, no hizo más que elaborar dispositivos expresivos inspirados en la luz del trópico. Los artistas abstractos con su arte cinético, signado por las ilusiones ópticas, ensamblaron el movimiento en un espacio atravesado, y modificado, necesariamente por la luz. Los retazos de la “Esfera naranja” de Jesús Soto distribuidos en el horizonte alcanzan la plenitud de
un sol artificial.
Me gusta pensar entonces en que lo venezolano tiene que ver más con conjuntos de contingencias como estas, circunstancias que nos otorgan contornos. La tendencia a jugar con la luz. La tendencia a convertir la tendencia a jugar con la luz en una forma de expresión artística. Lo venezolano como manera de pensar y estar en el mundo. No como un cadáver concretista. Lo venezolano no es la “Esfera naranja” son todas las contingencias que delimitan su creación y la creación del rancho-caleidoscopio en la carretera de la playa porque nunca deja de asombrarme que un venezolano habitante de un despoblado que, probablemente, nunca ha visto las obras de Reverón o de los pintores abstractos pueda compartir el mismo instinto, una sensibilidad similar acompañada de su respectivo correlato de saber hacer, porque nunca deja de asombrarme que un hombre habitante de un despoblado valiéndose de materiales desecho y de conocimientos rudimentarios, llegue a los mismos resultados, alcance la misma estética.
De modo que,
las masas furibundas que intentan construirse como el extremo opuesto del chavismo son un virus del sistema.
“Esa música venezolana es horrible, chamo… Las arepas no alimentan solo engordan que jode, chamo… Los escritores venezolanos siempre han sido una mierda y por eso nadie sabe quiénes son, chamo”.
Se equivocan cuando piensan que lo venezolano es descartable, como si se tratara apenas de una opción posible que pudiera ser tomada o rechazada. En realidad es más simple porque es un asunto orgánico. Son rasgos apenas.
Por ejemplo,
en mi caso implica no estar acostumbrada a los animales por haber crecido en una aldea de pescadores improvisada en ciudad petrolera. Una aldea de pescadores de una sola calle que a partir de los cuarenta empezó a convertirse en un poblado que terminaría alojando una de las refinerías de petróleo más grandes del país. Casas construidas sobre una salina. Arena amarillenta. Estéril. La tenue brisa frente al mar. Todo plano. Algunos cerros de arena aquí y allá. Todo caliente. Cielo azul como un espejismo. Algunas palmeras. Algunos árboles de uva de playa. Los frutos morados, ácidos, extendiéndose como manchas en el asfalto. Todo tan lleno de espacio, tan lleno de concreto. La grama sembrada por la alcaldía languideciendo marrón en las islas que separan los canales de calles y carreteras. Una vida vaciada de animales. Algún pájaro pequeño, una sombra negra, en la acera. Un pelícano en la playa. Una guacamaya en algún parador turístico. No gallinas. No cabras. No vacas. No caballos. No gallos. No perros. No gatos. No muchos árboles. No casi árboles. Solo agua salada. Piedras pequeñas. La arena presionando la piel roja bajo el borde brillante del día. La ceguera por el brillo excesivo del sol. Las chimeneas industriales expulsando humo negro. Cenizas. Los quemadores industriales de gas.
Cuando contemplo a la gente que en Pittsburgh
abraza a las gallinas
de inmediato me sobresalta esa premonición de que no puedo hacerlo. No puedo abrazar a las gallinas. Pero paradójicamente recuerdo con simpatía las historias de papá comiendo animales imposibles durante los entrenamientos de sobrevivencia que recibía cuando era militar. Papá resurge en mis recuerdos en algún matorral de la frontera con Colombia, comiendo micos y serpientes asadas.  O subiendo a un bote y lanzando palos al agua para dispersar a los sangrientos caribes. O montando caballos rucios que no sé porqué siempre imagino morados.
Luego,
la imagen de papá sentado en Ciudad Bolívar ante un plato de pastel de morrocoy.
El horror.
Luego,
La imagen de las guacamayas de la Universidad Central de Venezuela balanceándose en las palmeras de Tierra de nadie. El hombre que secuestra a la hermosísima guacamaya azul-amarilla que se estrella contra las paranoicas, altísimas, rejas de un edificio de Los Chaguaramos.  El autobús en el horizonte de la calle. Las rejas electrificadas. Un golpe seco y una sombra azul agrietando la acera. El hombre que corre y esconde el cuerpo aporreado del ave bajo su camisa.
El horror.
Pero aún
no
puedo
abrazar a las gallinas.
Ser venezolano entonces comporta un conjunto de contingencias,
como tener cierta predisposición a jugar con la luz o tener ciertas probabilidades de no saber cómo relacionarte con los animales y, quizás, también sea esa sonrisa reprimida en la consulta con la ginécologa cuando ella busca bultos sospechosos en mis senos y empieza a recomendarme que use protector solar para salir de casa todos los días y entonces me golpea como nunca la visión de la tenue palidez de Pittsburgh, reino del hielo, porque recuerdo a plenitud
la luz intensísima de la ciudad en la que nací.
Entonces, la ginecóloga me recomienda usar protector solar todos los días
y yo,
pienso de inmediato que no existen posibilidades de que me enferme de cáncer de piel. Si sobreviví a la luz en Puerto La Cruz no existe ninguna posibilidad de que la luz me derrote en Pittsburgh. La mayoría de nosotros no sospecha que esa atrocidad pueda ser posible: enfermarse a causa del sol.
Imposible Imposible no verlo como una excentricidad de la ginecóloga
sobre todo cuando recuerdo haber pasado semanas enteras sentada en la arena sin interrupción, tragando agua salada. Sin prestar la más mínima atención a los protectores solares ni a las cremas regeneradoras. El sol inclemente del trópico golpeando los jirones de mi piel arrancada y seca. Carbonizada. Imposible no pensar que mi parte de sangre india me protege de esa clase de males. Y entonces el agua salada inunda mi boca y mi nariz mientras estoy recostada en la camilla con las piernas abiertas mientras la ginecóloga sostiene una pinza de metal y pienso en la placidez de ser arrastrada por la corriente del mar mientras mi cuerpo flota, sobreponiéndose a cualquier eventual hundimiento. No necesito protector solar. Puedo entenderme con la luz. Salgo de la oficina sosteniendo un papel con información sobre los servicios prestados. Noto lo que la doctora ha escrito en la casilla superior a pesar de que le dije que era de Venezuela, a pesar de mi acento.
Age: 29
Race: white
Ethnicity: not Hispanic or Latino.

Really?

White?

Not
Hispanic
or Latino?

Imposible no pensar que ser venezolano también se trata de esto. Tu identidad racial es un enigma indescifrable para cualquier extranjero. Proyectan lo conocido en ti. Se atreven a apostar y siempre se equivocan. 
En contraposición, cada día entiendo menos lo que significa esa otra palabra: latino.

miércoles, 10 de julio de 2013

Sunnylyn Thibodeaux

 



Sunnylyn Thibodeaux se describe como "una poeta de Nueva Orleans varada en San Francisco". Su obra ha sido publicada en muchas revistas literarias estadounidenses y es autora de varios plaquettes. Su primer libro es Palm to Pine (Lowell, Massachusetts: Bootstrap Press, 2011). Junto a su esposo el poeta Micah Ballard dirige las editoriales artesanales Auguste Press y Lew Gallery Editions. Estos poemas son traducidos del plaquette Asterisk 14 (Fewer & Further Press, 2012).









Entonces aquí estamos



Intentemos

transmitir el significado de la ambigüedad

                        eliminar lo visualmente disruptivo

                        como si nada importara

                        y todo lo demás tampoco

                        Interpretado conceptualmente



Tengo una tendencia a hablar

sobre cosas de las que la mayoría de la gente no lo haría

entonces aquí estamos

                        luminosidad

                        geometría

                        color

                        diversidad

                        montaje



Hay radioisótopos en el agua, Voluntad



¿Podemos replicar la intensidad?

¿La destrucción como su propio material de origen?

Lo absurdo de la muerte es lo que más admiro

de ti. Esto no es

una narración. Deja de bostezar.

Nadie quiere que estés cómodo

quizás salvado, enriquecido, curiosamente básico

pero no cómodo. Es el último lugar

en el que un artista quisiera estar. Así que, tranquilo.

La compulsión de volver simplemente revela

el efecto de palanca que ya existe en tu interior.











Un frío que antes conocía



Di el nombre

de un lugar distinto

solo ahora por si acaso los holas caen

necesito un intérprete para las nubes de la

tormenta, los números equivocados

y accesorios enjoyados

espaldas inolvidables en The Sister

Shades en 1956. Vidrio ámbar

para el máximo efecto. Rastreamos

el brillo blanqueado de

Casiopea con nuestros pies descalzos

Será domingo cuando

la marea lave el estampado

Será hacia el sur

cuando el sucio vaya silenciosamente











"Alguien dijo que mi libertad ha desaparecido"



                                                (sería de otra manera

                                                si no fuera por esta selección)



Son pocos los que amo

los toco con mis manos, libremente y con gusto

mientras mis ojos

se desplazan pensativos.

Una rara condición como para encontrarla

socialmente aceptable. No lo es

de ningún modo,

en ninguna casa, una fórmula china

Un elefante en la sala

Desafiamos las generalizaciones con

nuestro saludo, alguna vez retratado como

un profesor, ahora público. Dijo alguien.



Y el único tiempo libre que obtengo

de la ocasión siempre termina

en una etiqueta más allá de mis recursos. Una simple

demostración podría resumirlo, pero

mis manos están ocupadas

y la cuenta es casi siempre un bajón











"Los que no están separados de los que sí lo están"



La relación siempre ha sido sospechosa

Mi inscripción de temblores vocalizados desarmando los maestros

de sus espadas. Heliotropo guardado detrás de

la oreja para mantener el aroma cerca.

Hay montañas hacia el norte

y el este, delfines al oeste. Lo que vaga

hacia el sur es menos deseable para la conversación

la ruina y la recuperación                La gente hermosa

Los secretos lugares de cantos y latas

descoloridas por el calor y la lluvia             No todas las

estrellas duermen. Deja que las cosas se arreglen solas

y establezcan sus raíces

Dejar que las cosas se arreglen solas

disminuiría la vitalidad

con la que cada uno cuenta











El incómodo color del cielo durante el eclipse



No había oscurecido

ni había luz de verdad

casi radioactiva



                                                texturas neblinosas

                                                a millones de kilómetros

                                                ni aciano, ni huerto

                                                más cardo, más eléctrico



He malgastado el tiempo

Canalizando energía propulsiva

solamente para ir hacia adentro

            pensando en cómo hemos cambiado

            el océano, islas flotantes de escombros de petróleo



La luna se deslizó gradualmente

                        ¿o fue el sol?



No pude mirar hacia arriba

            Agotada dorada vacilante sobre el piso



Y me pregunto qué pensarán los pájaros

Y me pregunto cómo es que los peces se quejan

martes, 24 de julio de 2012

Gregory Corso

 
Nació en 1930 en la ciudad de New York. Su madre, una inmigrante italiana adolescente, lo abandona antes de que cumpla un año de edad. Su padre lo entrega a una casa de acogida, evento que marca el inicio de una niñez que transcurrirá entre orfanatos y hospicios de caridad. Aunque continúa manteniendo contacto con su padre, sus relaciones son particularmente malas, de modo que no resulta extraño que al despuntar de su adolescencia Gregory Corso conozca de cerca la indigencia y esté iniciando una carrera criminal. A los doce años pisa la prisión por primera vez. Luego, a los dieciséis es enviado de nuevo a cumplir una sentencia por robo. Es cuando comienza a interesarse en la lectura de los clásicos y escribe sus primeros textos. En 1950 conoce a Allen Ginsberg en un bar del Greenwich Village y empiezan a influenciarse mutuamente, compartiendo lecturas y temas de escritura.
Durante esta década, Corso vive en Boston, San Francisco y París. Publica sus primeros libros, viaja por México con Ginsberg. Se convierte en una pieza fundamental del movimiento Beat.
Muere en 2001, luego de varias décadas de intensa actividad poética.
Una vez declaró a Contemporary Authors: "Siento que en el futuro muchos muchísimos poetas florecerán -el espíritu poético se desperdigará y alcanzará todo; no se mostrará a sí mismo en palabras -el poema escrito- sino en la existencia del hombre y en los hechos que este llevará a cabo... Un puñado de poetas en cada país del mundo pueden y siempre han podido vivir en el mundo tan bien como en su propio mundo;... y cuando ese género humano se convierta en multitud, cuando todos hayan sido abrazados por el espíritu de la poesía, por un mundo de poetas, no por la palabra escrita sino por los hechos, los pensamientos y la belleza, entonces la sociedad no tendrá más recurso que adecuarse a ellos y a ella misma".
La foto que utilizamos en este post fue tomada por Allen Ginsberg en París. Los poemas que traducimos pertenecen al tomo Mindfield: New & Selected Poems (Thunder’s Mouth Press, 1989).




Suicidio de Greenwich Village

Brazos extendidos
manos extendidas contra el marco de la ventana
Ella mira hacia abajo
Piensa en Bartok, Van Gogh
Y en las caricaturas del New Yorker
Cae

Se la llevan con un Daily News cubriéndole la cara
Y un comerciante lanza agua caliente en la acera


De The Vestal Lady On Brattle (1955)




Tengo 25

Con un amor una locura por Shelley
Chatterton       Rimbaud
y mi boca necesitada de parlotear
                se ha ido de oreja a oreja
         ODIO A LOS POETAS VIEJOS!
Especialmente a los poetas viejos que se retractan
que consultan con otros poetas viejos
que hablan acerca de su juventud en susurros,
diciendo: —Yo hice eso entonces
                pero eso fue entonces
                eso fue entonces—
O callaría a los viejos
diciéndoles: —Soy tu amigo
                    lo que una vez fuiste, a través de mí
                    lo serás de nuevo-
Luego durante la noche en la confianza de sus hogares
arrancaría sus lenguas-disculpa
                y robaría sus poemas.




Hola

Es desastroso ser un venado herido.
Soy el más herido, lobos acechan,
y tengo mis fallas también.
¡Mi carne ha sido atrapada por el Inevitable Gancho!
Como niño vi muchas cosas que no quería ser.
¿Soy la persona que no quería ser?
¿Esa persona que-habla-sola?
¿Esa persona que es-la-burla-de-los-vecinos?
¿Soy el que se duerme en los escalones de los museos?
¿Llevo la ropa de un hombre que ha fallado?
¿Soy el chiflado?
En la grandiosa serenata de las cosas
    ¿soy el más anulado de los pasajes?


De Gasoline (1958)




Segunda noche en N.Y.C. después de 3 años

Estaba feliz estaba efervescentemente borracho
La calle estaba oscura
Saludé con la mano a un policía joven
Él sonrió
Fui hasta donde estaba y como una inundación de oro
Le conté todo acerca de mi juventud en prisión
Sobre cuán nobles y grandiosos eran los convictos
Y sobre cómo apenas estaba regresando de Europa
Que no había sido la mitad de esclarecedora que la prisión
Y él escuchó atentamente no dije mentiras
Todo era cierto y humorístico
Él rió
Él rió
Y eso me hizo tan feliz que dije:
“Absuelve todo, bésame!”
“No no no no!” dijo
          y se fue apurado.


De Long Live Man (1962)




Dios es un masturbador

Amigos, el sexo nunca ha sido
más que una combinación
de cuerpos haciendo el uno por
el otro
eso que los satisface
a ellos y a la evolución
para hacer
bien en deseo
o en desesperación
o en necesidad
No sirve a otro propósito
que al amor
y al propósito de la vida
Sexualistas
son producto del sexo
Estamos hechos de sexo
El sexo hizo al Ejército de Salvación
Somos sexo
No hay nada oscuro
sobre esta magia
Y esas punzadas de lujuria
que te ponen enfermo
Esos impensables sueños
que te llenan de duda
—mientras salvajes alegrías se desprenden
de un espíritu entusiasta
¡muerde el polvo! ¡grita!
Gracias a Dios nuestros pensamientos
excitan tanto como la carne
Gracias a Dios existe un lugar
en todo este él y ella
y él y él
y ella y ella
para un yo y un yo—


De Elegiac Feelings American (1970)