miércoles, 10 de julio de 2013

Sunnylyn Thibodeaux

 



Sunnylyn Thibodeaux se describe como "una poeta de Nueva Orleans varada en San Francisco". Su obra ha sido publicada en muchas revistas literarias estadounidenses y es autora de varios plaquettes. Su primer libro es Palm to Pine (Lowell, Massachusetts: Bootstrap Press, 2011). Junto a su esposo el poeta Micah Ballard dirige las editoriales artesanales Auguste Press y Lew Gallery Editions. Estos poemas son traducidos del plaquette Asterisk 14 (Fewer & Further Press, 2012).









Entonces aquí estamos



Intentemos

transmitir el significado de la ambigüedad

                        eliminar lo visualmente disruptivo

                        como si nada importara

                        y todo lo demás tampoco

                        Interpretado conceptualmente



Tengo una tendencia a hablar

sobre cosas de las que la mayoría de la gente no lo haría

entonces aquí estamos

                        luminosidad

                        geometría

                        color

                        diversidad

                        montaje



Hay radioisótopos en el agua, Voluntad



¿Podemos replicar la intensidad?

¿La destrucción como su propio material de origen?

Lo absurdo de la muerte es lo que más admiro

de ti. Esto no es

una narración. Deja de bostezar.

Nadie quiere que estés cómodo

quizás salvado, enriquecido, curiosamente básico

pero no cómodo. Es el último lugar

en el que un artista quisiera estar. Así que, tranquilo.

La compulsión de volver simplemente revela

el efecto de palanca que ya existe en tu interior.











Un frío que antes conocía



Di el nombre

de un lugar distinto

solo ahora por si acaso los holas caen

necesito un intérprete para las nubes de la

tormenta, los números equivocados

y accesorios enjoyados

espaldas inolvidables en The Sister

Shades en 1956. Vidrio ámbar

para el máximo efecto. Rastreamos

el brillo blanqueado de

Casiopea con nuestros pies descalzos

Será domingo cuando

la marea lave el estampado

Será hacia el sur

cuando el sucio vaya silenciosamente











"Alguien dijo que mi libertad ha desaparecido"



                                                (sería de otra manera

                                                si no fuera por esta selección)



Son pocos los que amo

los toco con mis manos, libremente y con gusto

mientras mis ojos

se desplazan pensativos.

Una rara condición como para encontrarla

socialmente aceptable. No lo es

de ningún modo,

en ninguna casa, una fórmula china

Un elefante en la sala

Desafiamos las generalizaciones con

nuestro saludo, alguna vez retratado como

un profesor, ahora público. Dijo alguien.



Y el único tiempo libre que obtengo

de la ocasión siempre termina

en una etiqueta más allá de mis recursos. Una simple

demostración podría resumirlo, pero

mis manos están ocupadas

y la cuenta es casi siempre un bajón











"Los que no están separados de los que sí lo están"



La relación siempre ha sido sospechosa

Mi inscripción de temblores vocalizados desarmando los maestros

de sus espadas. Heliotropo guardado detrás de

la oreja para mantener el aroma cerca.

Hay montañas hacia el norte

y el este, delfines al oeste. Lo que vaga

hacia el sur es menos deseable para la conversación

la ruina y la recuperación                La gente hermosa

Los secretos lugares de cantos y latas

descoloridas por el calor y la lluvia             No todas las

estrellas duermen. Deja que las cosas se arreglen solas

y establezcan sus raíces

Dejar que las cosas se arreglen solas

disminuiría la vitalidad

con la que cada uno cuenta











El incómodo color del cielo durante el eclipse



No había oscurecido

ni había luz de verdad

casi radioactiva



                                                texturas neblinosas

                                                a millones de kilómetros

                                                ni aciano, ni huerto

                                                más cardo, más eléctrico



He malgastado el tiempo

Canalizando energía propulsiva

solamente para ir hacia adentro

            pensando en cómo hemos cambiado

            el océano, islas flotantes de escombros de petróleo



La luna se deslizó gradualmente

                        ¿o fue el sol?



No pude mirar hacia arriba

            Agotada dorada vacilante sobre el piso



Y me pregunto qué pensarán los pájaros

Y me pregunto cómo es que los peces se quejan

martes, 24 de julio de 2012

Gregory Corso

 
Nació en 1930 en la ciudad de New York. Su madre, una inmigrante italiana adolescente, lo abandona antes de que cumpla un año de edad. Su padre lo entrega a una casa de acogida, evento que marca el inicio de una niñez que transcurrirá entre orfanatos y hospicios de caridad. Aunque continúa manteniendo contacto con su padre, sus relaciones son particularmente malas, de modo que no resulta extraño que al despuntar de su adolescencia Gregory Corso conozca de cerca la indigencia y esté iniciando una carrera criminal. A los doce años pisa la prisión por primera vez. Luego, a los dieciséis es enviado de nuevo a cumplir una sentencia por robo. Es cuando comienza a interesarse en la lectura de los clásicos y escribe sus primeros textos. En 1950 conoce a Allen Ginsberg en un bar del Greenwich Village y empiezan a influenciarse mutuamente, compartiendo lecturas y temas de escritura.
Durante esta década, Corso vive en Boston, San Francisco y París. Publica sus primeros libros, viaja por México con Ginsberg. Se convierte en una pieza fundamental del movimiento Beat.
Muere en 2001, luego de varias décadas de intensa actividad poética.
Una vez declaró a Contemporary Authors: "Siento que en el futuro muchos muchísimos poetas florecerán -el espíritu poético se desperdigará y alcanzará todo; no se mostrará a sí mismo en palabras -el poema escrito- sino en la existencia del hombre y en los hechos que este llevará a cabo... Un puñado de poetas en cada país del mundo pueden y siempre han podido vivir en el mundo tan bien como en su propio mundo;... y cuando ese género humano se convierta en multitud, cuando todos hayan sido abrazados por el espíritu de la poesía, por un mundo de poetas, no por la palabra escrita sino por los hechos, los pensamientos y la belleza, entonces la sociedad no tendrá más recurso que adecuarse a ellos y a ella misma".
La foto que utilizamos en este post fue tomada por Allen Ginsberg en París. Los poemas que traducimos pertenecen al tomo Mindfield: New & Selected Poems (Thunder’s Mouth Press, 1989).




Suicidio de Greenwich Village

Brazos extendidos
manos extendidas contra el marco de la ventana
Ella mira hacia abajo
Piensa en Bartok, Van Gogh
Y en las caricaturas del New Yorker
Cae

Se la llevan con un Daily News cubriéndole la cara
Y un comerciante lanza agua caliente en la acera


De The Vestal Lady On Brattle (1955)




Tengo 25

Con un amor una locura por Shelley
Chatterton       Rimbaud
y mi boca necesitada de parlotear
                se ha ido de oreja a oreja
         ODIO A LOS POETAS VIEJOS!
Especialmente a los poetas viejos que se retractan
que consultan con otros poetas viejos
que hablan acerca de su juventud en susurros,
diciendo: —Yo hice eso entonces
                pero eso fue entonces
                eso fue entonces—
O callaría a los viejos
diciéndoles: —Soy tu amigo
                    lo que una vez fuiste, a través de mí
                    lo serás de nuevo-
Luego durante la noche en la confianza de sus hogares
arrancaría sus lenguas-disculpa
                y robaría sus poemas.




Hola

Es desastroso ser un venado herido.
Soy el más herido, lobos acechan,
y tengo mis fallas también.
¡Mi carne ha sido atrapada por el Inevitable Gancho!
Como niño vi muchas cosas que no quería ser.
¿Soy la persona que no quería ser?
¿Esa persona que-habla-sola?
¿Esa persona que es-la-burla-de-los-vecinos?
¿Soy el que se duerme en los escalones de los museos?
¿Llevo la ropa de un hombre que ha fallado?
¿Soy el chiflado?
En la grandiosa serenata de las cosas
    ¿soy el más anulado de los pasajes?


De Gasoline (1958)




Segunda noche en N.Y.C. después de 3 años

Estaba feliz estaba efervescentemente borracho
La calle estaba oscura
Saludé con la mano a un policía joven
Él sonrió
Fui hasta donde estaba y como una inundación de oro
Le conté todo acerca de mi juventud en prisión
Sobre cuán nobles y grandiosos eran los convictos
Y sobre cómo apenas estaba regresando de Europa
Que no había sido la mitad de esclarecedora que la prisión
Y él escuchó atentamente no dije mentiras
Todo era cierto y humorístico
Él rió
Él rió
Y eso me hizo tan feliz que dije:
“Absuelve todo, bésame!”
“No no no no!” dijo
          y se fue apurado.


De Long Live Man (1962)




Dios es un masturbador

Amigos, el sexo nunca ha sido
más que una combinación
de cuerpos haciendo el uno por
el otro
eso que los satisface
a ellos y a la evolución
para hacer
bien en deseo
o en desesperación
o en necesidad
No sirve a otro propósito
que al amor
y al propósito de la vida
Sexualistas
son producto del sexo
Estamos hechos de sexo
El sexo hizo al Ejército de Salvación
Somos sexo
No hay nada oscuro
sobre esta magia
Y esas punzadas de lujuria
que te ponen enfermo
Esos impensables sueños
que te llenan de duda
—mientras salvajes alegrías se desprenden
de un espíritu entusiasta
¡muerde el polvo! ¡grita!
Gracias a Dios nuestros pensamientos
excitan tanto como la carne
Gracias a Dios existe un lugar
en todo este él y ella
y él y él
y ella y ella
para un yo y un yo—


De Elegiac Feelings American (1970)


lunes, 18 de junio de 2012

Jack Spicer, de nuevo






La poesía de Spicer es prodigiosa. Por eso estamos repitiendo con lo de traducir su trabajo (y planeamos seguir haciéndolo). Imposible no sentir cierta fascinación ante una escritura que resulta tan elegantemente reflexiva, a pesar de estar engastada en el paisaje de lo lúdico y lo experimental. 
Hay que leer a este hombre (y hay que leerlo bien).
Pueden encontrar una nota biobliográfica más detallada de este autor en un post anterior titulado Jack Spicer. Los textos que presentamos ahora fueron tomados de la antología My vocabulary did this to me. The Collected Poetry of Jack Spicer editado por Peter Gizzi y Kevin Killian, (Wesleyan University Press, 2008).


Un poema para el día Dadá en The Place, 1 de abril, 1955

Cariño,
La diferencia entre Dadá y barbarismo
Es la diferencia entre un aborto y un sueño húmedo.
Un aborto
Es un consciente sacrificio del pasado, el pintar un bigote
En la Mona Lisa, la entrega
de niños verdaderos.
Lo otro, cariño, es un sacrificio
De los niños de nadie, es barbarismo, es un esquimal
Volviéndose loco en un museo, es la Bohemia
Renunciando a ciudades que nunca ha conquistado.
Un feo Vándalo meándose en una estatua no es Fidias
Meándose en una estatua. Barbarismo
Es algo menos que un gesto.
Destruye tus propios dioses si quieres Dadá:
Renuncia a tus vicios, quema tu rocola,
Dibuja bigotes en la música, pinta una madre real
En cada lienzo no figurativo. Ensucia solo
Aquellas cosas que te pertenecen.
“La belleza es una cosa tan rara” dijo Pound,
“Tan pocos beben en mi fuente”.
Solo tienes el derecho a mearte en la fuente
Si eres bello.




El libro de Merlín

1.

“Vas a la cárcel. Vas directamente a la cárcel. No pasas por salida. No cobras
         $ 200.00.”
El sonido desnudo de un cuerpo suena como una trompeta por toda
       esta mierda.
Tú no vas a la cárcel. Tú permaneces allí impasible a lo que cualquier
        físico o metafísico policía hace.
Te comportas como Gandhi. Tu
Magia será mejor que la magia de ellos. Tú esperas ese tiempo con
      hambre.
Golpea
Contra las cosas reales. Las coloniales Hengest y Horsa
La invasión de Inglaterra fue una invasión del espíritu.


2.

Wohin auf das Auge blicket
Moor und Heide rings herum
Vogelsang uns nicht erquicket
Eichen stehen kahl un krumm.
Perdidos en el riesgo de su propia aventura
Buscadores del grial im Konzentrationslage
Un judío robó el grial la primera vez
Y un judío murió en él
Esa es la historia de Inglaterra.
Las políticas del mundo de los espías son tan azarosas como las de un
     Reino mesopotámico
Merlín (quien vio dos caminos a la orilla del río, el lecho
     del río) Maer-
Chen ausgeschlossen.


3.

La torre que se construyó
De alguna clase de concha que vino de su cuero
Él pretendía que era una estación de radio y escuchaba
     música-grial todo el día y toda la noche todos los días y todas las noches
Encerrado allí por una traición que no era completamente suya (no
     pudo recordar de quién era la traición) él predijo
     el futuro de Inglaterra.
La tierra es hueca, dijo, consiste en cavernas y agujeros tan
     inmensos que las águilas o los ruiseñores no podrían volar en ellos
Ama,
El Grial, dijo,
No importa lo que pasó.


4.

Aparte de eso, todo era brillante
Banderas sueltas en el viento. Un torneo
Para los vivos. Retiro desde la garganta hasta el lomo o desde
     la arena hasta el océano.
Las banderas
De otro país.
Banderas suspendidas en la brisa
Mary Baker Eddy sola en su intento
Por saciar los jueves. Sereda,
Oh, qué fría está la colina
Con nieve sobre ella
Qué apariencia de
Banderas.


5.

Luego el pensamiento de Merlín fue más que el encarcelado
     Merlín
Una prisión-castillo
Fue construida en esas tierras.
Sacco y Vanzetti y Ricardo Corazón de León y Dillinger
     quienes de alguna manera casi pierden el Grial. Prisioneros políticos
Prisioneros políticos. Dispuestos a levantarse de sus tumbas.
“El enemigo está en tu propio país”, escribió de cuando
     Gawain, Percival y casi todos los demás estaban
     tropezando tras los fantasmas
Había un Grial pero él no sabía eso
Encarcelado.


6.

Eso es Clyde, mejor ponte en marcha adiós
Eso es Clyde mejor ponte en marcha
No eres una rana eres un lagarto cornudo. Chao, hasta luego
      adiós.
La playa alcanzando su máximo instante. Un sendero en la arena.
Y el saporana gruñendo enorme en las sombras de las aguas rodeadas
     de niebla. La Señora de los Lagos. Monstruoso.
Este no es el final porque como una bala distante
Un barco se acerca. No veo a nadie en él. Soy Merlín
     encarcelado en una sucursal del Castillo del Grial.


7.

“Heimat du bist wieder mein”
Heimat. Heimat ohne Ferne
Te llaman al teléfono
Te llaman al teléfono para que predigas que pasará con
     Inglaterra. Las grandes torres plateadas que ella te dio. En las que
     estás.
Te llaman para que predigas la isla exacta de donde tus ancestros
     vinieron
¿Cuidadosamente ahora habrá allí un Grial o una bomba que le arranque
     el corazón a las cosas?
Digo que no habrá fruto en Inglaterra por siete años a menos
       de que algo pase.





Fin del libro de Merlín.

jueves, 17 de mayo de 2012

Michael Hofmann



Nació en Freiburg (Alemania) en 1957. Cursó estudios de pregrado y postgrado en Cambridge University. Ha traducido del alemán al inglés alrededor de sesenta títulos, principalmente novelas, entre los que se cuentan trabajos de Ernst Junger, Franz Kafka, Wolgang Koeppen, Joseph Roth y Wim Wenders. Ha publicado seis libros de poemas: Nights in the Iron Hotel (1983), Acrimony (1986), K.S. in Lakeland: New and Selected Poems (1990), Corona, Corona (1993), Approximately Nowhere (1999), y Selected Poems (2009). Durante una mitad del año vive en Inglaterra y durante la otra mitad enseña en University of Florida.
Es uno de los poetas preferidos de Parra. Parra recomienda comprar todo lo que traduce este poeta porque suele tener muy buen ojo. No tengo ni que decir que él mismo hizo la selección de los poemas para esta entrega. Disfruten. 


Destino de los expresionistas

El Káiser fue el primer primo de Jorge V
descendiente, como era, de Jorge el alemán,
y el infeliz Alberto, el Elector sajón tan trabajador.
– El relajado, corte de marinero de la barba de uno,
los histéricos, erizados bigotes del otro…
Los expresionistas fueron de la generación de Rupert Brooke.
Su aguante en la vida era más débil que el de un bebé.
Sus muertes, a cualquier edad, fueron mortalidad infantil –
un mal chiste en este siglo. De pronto se sentían somnolientos,
caían como moscas, caprichosas, chisporroteantes,
extáticas, ante un bombillo caliente. Aún antes de la guerra,
Georg Heym y un amigo murieron en un accidente mientras patinaban.
Desde 1914, murieron en batalla y a causa de enfermedad –
O de suicidio como Trakl. Drogas Alcohol Pequeña Hermana.
Uno era estudiante en Oxford y murió, semanas más tarde,
por otro lado… Luego, escaparon de los Nazis.
Benjamin fue devuelto en la frontera española –
su historia de las calles de París inconclusa –
desviado hacia un suicidio autista. En 1938,
Ödön von Horváth, autor de comedias naturalistas,
fue golpeado por un árbol que se vino abajo. En París.
                                                                                          Para el tiempo
en que mi antología fue compilada, aún quedaban algunos:
inexplicables sobrevivientes,
                                                 psicoanalistas en el Nuevo Mundo.  



Noches en el hotel de hierro

Nuestras camas están a una distancia de hospital.
Las uno. Estera de paja
en las paredes produce un efecto de Palm Beach:

largas bebidas preparadas con ron en bares tropicales.
La posición del espejo y el armario
me recuerda a una habitación donde una vez viví felizmente.

Nuestros sentimientos son más cortos y rápidos ahora.
Tú confiesas una nueva infidelidad. Esta vez,
un trombonista. Su tierna bendición…

Toda la noche, hablamos sobre separarnos.
La radio nos despierta con su música ambiental.
De una manera siniestra, lo llamas tregua.

Estamos fascinados con nuestra propia anestesia,
nuestra incapacidad de funcionar. El sexo es un lujo,
un artículo de exportación de saludables economías físicas.

La TV está encendida todo el tiempo.
Mareante realismo socialista para los borrachos.
Un gimnasta se balancea como un pez ensartado.

                                                                              (Praga)

De Nights in the Iron Hotel (1983)



Transferencia bancaria

Saliendo del cine pornográfico de la estación,
con el rápido reloj y el programa continuo,
entonces pasando el tenderete de dulces francés, las revistas naturistas

y el cretino de la oficina de los tickets de lotería
das schnelle Glück: un dólar rápido o un polvo –
y hacia al tren nocturno con destino a Berlín…

Era cerrado y sin paradas, pero los guardias fronterizos de Alemania oriental
nos despertaron para darnos nuestras visas de tránsito,
y después era domingo temprano, y salí caminando

del Berlin-Zoo enfundado en el abrigo de león de mi padre,
su maletín en una mano y su bolso en la otra.
Tenía diecinueve y era un hombre de remesas,

embarcado en un delirio de autosuficiencia,
sorprendido de que fuera posible vivir como un pájaro:
dormir en un hotel, comer en restaurantes,

y obtener el dinero de mi padre a través de una transferencia bancaria.
Al final de mi tubo de alimentación, no me di cuenta de
que estar en cualquier lugar sobre la superficie de la tierra es sangrar:

dinero, atención, esfuerzo… no había problema.
Eludía a mis compañeros de viaje – el frío joven
con la capa inca, el corazón débil y la cara azul,

su obesa, hermana de cerebro escatológico – y miraba
incesantemente a una mujer peruana en un nightclub.
Estaba una chica que una vez me dijo que se había comprometido.

La maternal encargada del hotel me dio los panecillos
que quedaron de mi desayuno para el resto del día.
Una vez, ella me pasó una llamada de mi padre.

Le pregunté sobre su conferencia, pero él quería
algo más: tenerme al otro lado de la línea
telefónica, una coartada, prueba de mi inocencia –

se había puesto celoso de un elegante joven inglés…
No había crimen, ni conferencia, quizás ni joven inglés:
Solo mi padre, su hijo y el nuevo argumento de su novela.

De Acrimony (1986)



Guanajuato dos veces

para Karl Miller

“Una mujer sonriente enfundada en un rebozo sosteniendo un rebozo…”
– Sybille Bedford

Podría mantenerme regresando al mismo puñado de lugares
hasta volverme azul; hasta convertirme en
José José
en la carátula de su nuevo disco,
“¿Qué es el amor?”;
luciendo un ceño agradable y jeans prelavados;
leyendo un especial de doble página (“El problema con José José”)
sobre su problema con la bebida,
comparando su foto “Antes” y “Después”…
Podría lentamente convertirme en un fantasma, lentamente familiar,
lentamente invisible, afable, obtuso…
Podría preguntar “Te acuerdas de mí?” al botones inexpresivo,
y yo mismo recordar
el septeto en el quiosco de la música tocando “Winchester Cathedral”,
y el payaso entrando por café
y para contar lo recaudado y quitarse la cara…
Podría medir todas mis previas camas.
Deambular adrede por doce pueblos con doce nombres
   de calles entre ellos.
Sentarme a ambos lados de los asientos municipales para besarse,
negando con la cabeza al hombre de la manta
y al hombre de la hamaca, en su graciosa desesperación
ofreciéndome hamacas por cuatro, por cinco, por seis…
Podría aprender el español para
“Yo debí haber vuelto” u “¡Hola, soy yo otra vez!”
y cogerle el truco al doble apretón de manos,
primero las palmas, luego los pulgares cerrados.
Mis sueños se desmoronarían y se hincharían y se resistirían
como papayas. Podría permanecer balanceándome como una palmera,
o arraigado como un campanario, despedazándome ligeramente
cada vez que tañen las campanas, no verdaderas campanas
sino grabaciones de antiguas campanas,
y nunca por mí.

De Corona, Corona (1993)



XXXX

para Larry Joseph

‘que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…’ – Vallejo

Orino en botellas,
recolecto ceniza de cigarrillo en el cuenco de mi mano,
lanzo las colillas por la ventana
o las apago en el fregadero.

Mastico comida de larga duración,
fruta seca, pan integral de centeno, carne seca.
Tengo cuarenta. Libero la luz de empuje atascada con mis uñas
para darle un descanso al vestíbulo.
 
Con un pie sin zapato – escrupulosa pedantería –
empujo la alfombra suelta en el séptimo paso.
Más tarde cerraría algunas puertas a portazos
y pasaría una noche mojada bajo un árbol.

Me he sentido identificado con un zorro amarillento junto a las líneas del tren,
he seguido silenciosamente los fuegos artificiales en el Támesis,
he visto dos estrellas fugaces apagarse sobre Londres
y pedido deseos en su nombre.

No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí una carta
o atendí el teléfono. Mi sonrisa
cae sobre cuidadores de tiendas y conductores de autobuses y madres jóvenes.
Me deslumbra.

Pienso continuamente en dinero, y las polillas devoran mi ropa:
La cosa sobre las riquezas terrenales era cierta.
Durante media hora, entre palpitaciones, contemplé
dos niños, estaba seguro de que eran míos.

La mayor parte del día estoy o acostado
o durmiendo. No había leído tantos libros
con tal avidez desde que era un chico.
Las noches son difíciles. A veces grito.

Soy pendenciero, encantador, lujurioso, estoy inconsolable, arruinado.
Mantengo la radio encendida mucho más de lo que mi padre lo hizo,
la llevo conmigo de habitación en habitación.
Me gusta su conversación neutra.

De Approximately Nowhere (1999)