lunes, 18 de junio de 2012

Jack Spicer, de nuevo






La poesía de Spicer es prodigiosa. Por eso estamos repitiendo con lo de traducir su trabajo (y planeamos seguir haciéndolo). Imposible no sentir cierta fascinación ante una escritura que resulta tan elegantemente reflexiva, a pesar de estar engastada en el paisaje de lo lúdico y lo experimental. 
Hay que leer a este hombre (y hay que leerlo bien).
Pueden encontrar una nota biobliográfica más detallada de este autor en un post anterior titulado Jack Spicer. Los textos que presentamos ahora fueron tomados de la antología My vocabulary did this to me. The Collected Poetry of Jack Spicer editado por Peter Gizzi y Kevin Killian, (Wesleyan University Press, 2008).


Un poema para el día Dadá en The Place, 1 de abril, 1955

Cariño,
La diferencia entre Dadá y barbarismo
Es la diferencia entre un aborto y un sueño húmedo.
Un aborto
Es un consciente sacrificio del pasado, el pintar un bigote
En la Mona Lisa, la entrega
de niños verdaderos.
Lo otro, cariño, es un sacrificio
De los niños de nadie, es barbarismo, es un esquimal
Volviéndose loco en un museo, es la Bohemia
Renunciando a ciudades que nunca ha conquistado.
Un feo Vándalo meándose en una estatua no es Fidias
Meándose en una estatua. Barbarismo
Es algo menos que un gesto.
Destruye tus propios dioses si quieres Dadá:
Renuncia a tus vicios, quema tu rocola,
Dibuja bigotes en la música, pinta una madre real
En cada lienzo no figurativo. Ensucia solo
Aquellas cosas que te pertenecen.
“La belleza es una cosa tan rara” dijo Pound,
“Tan pocos beben en mi fuente”.
Solo tienes el derecho a mearte en la fuente
Si eres bello.




El libro de Merlín

1.

“Vas a la cárcel. Vas directamente a la cárcel. No pasas por salida. No cobras
         $ 200.00.”
El sonido desnudo de un cuerpo suena como una trompeta por toda
       esta mierda.
Tú no vas a la cárcel. Tú permaneces allí impasible a lo que cualquier
        físico o metafísico policía hace.
Te comportas como Gandhi. Tu
Magia será mejor que la magia de ellos. Tú esperas ese tiempo con
      hambre.
Golpea
Contra las cosas reales. Las coloniales Hengest y Horsa
La invasión de Inglaterra fue una invasión del espíritu.


2.

Wohin auf das Auge blicket
Moor und Heide rings herum
Vogelsang uns nicht erquicket
Eichen stehen kahl un krumm.
Perdidos en el riesgo de su propia aventura
Buscadores del grial im Konzentrationslage
Un judío robó el grial la primera vez
Y un judío murió en él
Esa es la historia de Inglaterra.
Las políticas del mundo de los espías son tan azarosas como las de un
     Reino mesopotámico
Merlín (quien vio dos caminos a la orilla del río, el lecho
     del río) Maer-
Chen ausgeschlossen.


3.

La torre que se construyó
De alguna clase de concha que vino de su cuero
Él pretendía que era una estación de radio y escuchaba
     música-grial todo el día y toda la noche todos los días y todas las noches
Encerrado allí por una traición que no era completamente suya (no
     pudo recordar de quién era la traición) él predijo
     el futuro de Inglaterra.
La tierra es hueca, dijo, consiste en cavernas y agujeros tan
     inmensos que las águilas o los ruiseñores no podrían volar en ellos
Ama,
El Grial, dijo,
No importa lo que pasó.


4.

Aparte de eso, todo era brillante
Banderas sueltas en el viento. Un torneo
Para los vivos. Retiro desde la garganta hasta el lomo o desde
     la arena hasta el océano.
Las banderas
De otro país.
Banderas suspendidas en la brisa
Mary Baker Eddy sola en su intento
Por saciar los jueves. Sereda,
Oh, qué fría está la colina
Con nieve sobre ella
Qué apariencia de
Banderas.


5.

Luego el pensamiento de Merlín fue más que el encarcelado
     Merlín
Una prisión-castillo
Fue construida en esas tierras.
Sacco y Vanzetti y Ricardo Corazón de León y Dillinger
     quienes de alguna manera casi pierden el Grial. Prisioneros políticos
Prisioneros políticos. Dispuestos a levantarse de sus tumbas.
“El enemigo está en tu propio país”, escribió de cuando
     Gawain, Percival y casi todos los demás estaban
     tropezando tras los fantasmas
Había un Grial pero él no sabía eso
Encarcelado.


6.

Eso es Clyde, mejor ponte en marcha adiós
Eso es Clyde mejor ponte en marcha
No eres una rana eres un lagarto cornudo. Chao, hasta luego
      adiós.
La playa alcanzando su máximo instante. Un sendero en la arena.
Y el saporana gruñendo enorme en las sombras de las aguas rodeadas
     de niebla. La Señora de los Lagos. Monstruoso.
Este no es el final porque como una bala distante
Un barco se acerca. No veo a nadie en él. Soy Merlín
     encarcelado en una sucursal del Castillo del Grial.


7.

“Heimat du bist wieder mein”
Heimat. Heimat ohne Ferne
Te llaman al teléfono
Te llaman al teléfono para que predigas que pasará con
     Inglaterra. Las grandes torres plateadas que ella te dio. En las que
     estás.
Te llaman para que predigas la isla exacta de donde tus ancestros
     vinieron
¿Cuidadosamente ahora habrá allí un Grial o una bomba que le arranque
     el corazón a las cosas?
Digo que no habrá fruto en Inglaterra por siete años a menos
       de que algo pase.





Fin del libro de Merlín.

jueves, 17 de mayo de 2012

Michael Hofmann



Nació en Freiburg (Alemania) en 1957. Cursó estudios de pregrado y postgrado en Cambridge University. Ha traducido del alemán al inglés alrededor de sesenta títulos, principalmente novelas, entre los que se cuentan trabajos de Ernst Junger, Franz Kafka, Wolgang Koeppen, Joseph Roth y Wim Wenders. Ha publicado seis libros de poemas: Nights in the Iron Hotel (1983), Acrimony (1986), K.S. in Lakeland: New and Selected Poems (1990), Corona, Corona (1993), Approximately Nowhere (1999), y Selected Poems (2009). Durante una mitad del año vive en Inglaterra y durante la otra mitad enseña en University of Florida.
Es uno de los poetas preferidos de Parra. Parra recomienda comprar todo lo que traduce este poeta porque suele tener muy buen ojo. No tengo ni que decir que él mismo hizo la selección de los poemas para esta entrega. Disfruten. 


Destino de los expresionistas

El Káiser fue el primer primo de Jorge V
descendiente, como era, de Jorge el alemán,
y el infeliz Alberto, el Elector sajón tan trabajador.
– El relajado, corte de marinero de la barba de uno,
los histéricos, erizados bigotes del otro…
Los expresionistas fueron de la generación de Rupert Brooke.
Su aguante en la vida era más débil que el de un bebé.
Sus muertes, a cualquier edad, fueron mortalidad infantil –
un mal chiste en este siglo. De pronto se sentían somnolientos,
caían como moscas, caprichosas, chisporroteantes,
extáticas, ante un bombillo caliente. Aún antes de la guerra,
Georg Heym y un amigo murieron en un accidente mientras patinaban.
Desde 1914, murieron en batalla y a causa de enfermedad –
O de suicidio como Trakl. Drogas Alcohol Pequeña Hermana.
Uno era estudiante en Oxford y murió, semanas más tarde,
por otro lado… Luego, escaparon de los Nazis.
Benjamin fue devuelto en la frontera española –
su historia de las calles de París inconclusa –
desviado hacia un suicidio autista. En 1938,
Ödön von Horváth, autor de comedias naturalistas,
fue golpeado por un árbol que se vino abajo. En París.
                                                                                          Para el tiempo
en que mi antología fue compilada, aún quedaban algunos:
inexplicables sobrevivientes,
                                                 psicoanalistas en el Nuevo Mundo.  



Noches en el hotel de hierro

Nuestras camas están a una distancia de hospital.
Las uno. Estera de paja
en las paredes produce un efecto de Palm Beach:

largas bebidas preparadas con ron en bares tropicales.
La posición del espejo y el armario
me recuerda a una habitación donde una vez viví felizmente.

Nuestros sentimientos son más cortos y rápidos ahora.
Tú confiesas una nueva infidelidad. Esta vez,
un trombonista. Su tierna bendición…

Toda la noche, hablamos sobre separarnos.
La radio nos despierta con su música ambiental.
De una manera siniestra, lo llamas tregua.

Estamos fascinados con nuestra propia anestesia,
nuestra incapacidad de funcionar. El sexo es un lujo,
un artículo de exportación de saludables economías físicas.

La TV está encendida todo el tiempo.
Mareante realismo socialista para los borrachos.
Un gimnasta se balancea como un pez ensartado.

                                                                              (Praga)

De Nights in the Iron Hotel (1983)



Transferencia bancaria

Saliendo del cine pornográfico de la estación,
con el rápido reloj y el programa continuo,
entonces pasando el tenderete de dulces francés, las revistas naturistas

y el cretino de la oficina de los tickets de lotería
das schnelle Glück: un dólar rápido o un polvo –
y hacia al tren nocturno con destino a Berlín…

Era cerrado y sin paradas, pero los guardias fronterizos de Alemania oriental
nos despertaron para darnos nuestras visas de tránsito,
y después era domingo temprano, y salí caminando

del Berlin-Zoo enfundado en el abrigo de león de mi padre,
su maletín en una mano y su bolso en la otra.
Tenía diecinueve y era un hombre de remesas,

embarcado en un delirio de autosuficiencia,
sorprendido de que fuera posible vivir como un pájaro:
dormir en un hotel, comer en restaurantes,

y obtener el dinero de mi padre a través de una transferencia bancaria.
Al final de mi tubo de alimentación, no me di cuenta de
que estar en cualquier lugar sobre la superficie de la tierra es sangrar:

dinero, atención, esfuerzo… no había problema.
Eludía a mis compañeros de viaje – el frío joven
con la capa inca, el corazón débil y la cara azul,

su obesa, hermana de cerebro escatológico – y miraba
incesantemente a una mujer peruana en un nightclub.
Estaba una chica que una vez me dijo que se había comprometido.

La maternal encargada del hotel me dio los panecillos
que quedaron de mi desayuno para el resto del día.
Una vez, ella me pasó una llamada de mi padre.

Le pregunté sobre su conferencia, pero él quería
algo más: tenerme al otro lado de la línea
telefónica, una coartada, prueba de mi inocencia –

se había puesto celoso de un elegante joven inglés…
No había crimen, ni conferencia, quizás ni joven inglés:
Solo mi padre, su hijo y el nuevo argumento de su novela.

De Acrimony (1986)



Guanajuato dos veces

para Karl Miller

“Una mujer sonriente enfundada en un rebozo sosteniendo un rebozo…”
– Sybille Bedford

Podría mantenerme regresando al mismo puñado de lugares
hasta volverme azul; hasta convertirme en
José José
en la carátula de su nuevo disco,
“¿Qué es el amor?”;
luciendo un ceño agradable y jeans prelavados;
leyendo un especial de doble página (“El problema con José José”)
sobre su problema con la bebida,
comparando su foto “Antes” y “Después”…
Podría lentamente convertirme en un fantasma, lentamente familiar,
lentamente invisible, afable, obtuso…
Podría preguntar “Te acuerdas de mí?” al botones inexpresivo,
y yo mismo recordar
el septeto en el quiosco de la música tocando “Winchester Cathedral”,
y el payaso entrando por café
y para contar lo recaudado y quitarse la cara…
Podría medir todas mis previas camas.
Deambular adrede por doce pueblos con doce nombres
   de calles entre ellos.
Sentarme a ambos lados de los asientos municipales para besarse,
negando con la cabeza al hombre de la manta
y al hombre de la hamaca, en su graciosa desesperación
ofreciéndome hamacas por cuatro, por cinco, por seis…
Podría aprender el español para
“Yo debí haber vuelto” u “¡Hola, soy yo otra vez!”
y cogerle el truco al doble apretón de manos,
primero las palmas, luego los pulgares cerrados.
Mis sueños se desmoronarían y se hincharían y se resistirían
como papayas. Podría permanecer balanceándome como una palmera,
o arraigado como un campanario, despedazándome ligeramente
cada vez que tañen las campanas, no verdaderas campanas
sino grabaciones de antiguas campanas,
y nunca por mí.

De Corona, Corona (1993)



XXXX

para Larry Joseph

‘que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…’ – Vallejo

Orino en botellas,
recolecto ceniza de cigarrillo en el cuenco de mi mano,
lanzo las colillas por la ventana
o las apago en el fregadero.

Mastico comida de larga duración,
fruta seca, pan integral de centeno, carne seca.
Tengo cuarenta. Libero la luz de empuje atascada con mis uñas
para darle un descanso al vestíbulo.
 
Con un pie sin zapato – escrupulosa pedantería –
empujo la alfombra suelta en el séptimo paso.
Más tarde cerraría algunas puertas a portazos
y pasaría una noche mojada bajo un árbol.

Me he sentido identificado con un zorro amarillento junto a las líneas del tren,
he seguido silenciosamente los fuegos artificiales en el Támesis,
he visto dos estrellas fugaces apagarse sobre Londres
y pedido deseos en su nombre.

No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí una carta
o atendí el teléfono. Mi sonrisa
cae sobre cuidadores de tiendas y conductores de autobuses y madres jóvenes.
Me deslumbra.

Pienso continuamente en dinero, y las polillas devoran mi ropa:
La cosa sobre las riquezas terrenales era cierta.
Durante media hora, entre palpitaciones, contemplé
dos niños, estaba seguro de que eran míos.

La mayor parte del día estoy o acostado
o durmiendo. No había leído tantos libros
con tal avidez desde que era un chico.
Las noches son difíciles. A veces grito.

Soy pendenciero, encantador, lujurioso, estoy inconsolable, arruinado.
Mantengo la radio encendida mucho más de lo que mi padre lo hizo,
la llevo conmigo de habitación en habitación.
Me gusta su conversación neutra.

De Approximately Nowhere (1999)



lunes, 30 de abril de 2012

Dianne Timblin



Dianne es una muy querida amiga de Durham. En estos parajes de North Carolina se dedica a la escritura y la edición. Su poesía ha sido publicada en Talisman, Phoebe, Rivendell, Fanzine, y Foursquare, entre otras revistas. Fue finalista del Brenda Smart Poetry Prize y su trabajo fue seleccionado para ser mostrado en la serie de lecturas Poetry at Noon organizada por la Biblioteca del Congreso estadounidense. Dianne está actualmente trabajando en un conjunto de poemas que profundizan en la mitología y lo onírico, ella considera el trabajo del poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre como una de sus más preciadas influencias en este proyecto.
Dianne integra el grupo “Duke \ UNC Chapel Hill Working Group in Contemporary Poetry” del cual ya hablamos en un post anterior. Dianne tiene una personalidad encantadora y suele organizar actividades interesantísimas en su casa, un ejemplo perfecto es el recordado maratón de Twin Peaks de David Lynch.



Cancionero Glockenspiel


En el sueño de anoche paso por un cementerio que está anunciando una oferta de dos por uno en fosas. Para promocionar la transacción, una tumba cercana a la fachada del cementerio está engalanada con el eslogan, Muestra la profundidad de tu carácter.


*

En el sueño de anoche, asistía por primera vez a una boda católica. Las mujeres de la fiesta llevaban unos impresionantes vestidos rojos. Estábamos en el presbiterio. En esta enorme catedral como el espacio, el presbiterio era bastante íntimo. Interpretamos una intrincada danza. Formamos un círculo alrededor de la pareja. En nuestros vestidos rojos lucíamos como un animado glockenspiel. Recuerdo haber pensado “Adorable –pero tan complicado!”

*

En el sueño de anoche, me encontré explicándome a mí misma “Si más o menos necesito algo, probablemente no lo pediré. Si realmente necesito algo, lo pediré, pero probablemente añadiré ‘si no es mucha molestia’ o ‘si no te importa’.”

“Si necesito algo urgentemente aún añadiría ‘por favor’ o ‘estaría bien si’ o ‘estarías dispuesto…’”

“¿Pero si pido algo y no digo ‘por favor’ o alguna de esas otras cosas? La situación es desesperada.”

En el sueño de anoche, la Otra coloca una bandeja en la mesa, prepara el té.

La que Habla espanta de su regazo al gato atigrado gris, se endereza la falda de lana con corte de tubo.

Esta es una casa bastante grande. Una o dos veces al año, y Otra es seleccionada –ser seleccionada es un gran honor. Yo persigo a la escogida por toda la casa hasta que la consigo. Entonces la desfiguro.

La Otra se acerca caminando, acunando una taza de té, entregándosela en silencio.


*

En el sueño de anoche, un largo paseo nocturno en automóvil. La autopista forestal se convirtió en una campo de estrellas. Una voz autoritaria, cómica (un cruce de Yoda con Walter Cronkite) articula las palabras que exhibe el letrero: No sufras más.

*

En el sueño de anoche, una voz: Estoy trabajando en mi léxico del tacto.

*

En el sueño de anoche, cruzo un puente congelado con resbalosos zapatos de cuero. ¿Por qué están aquellas personas saltando del puente para nadar en el río? La corriente es aún muy veloz a causa de la tormenta. Y entonces el clásico sueño de radio: sintonizar un radio de plástico amarillo-resaltador sólo para descubrir que todas las estaciones están tocando la misma canción country.

*

En el sueño de anoche, me deslicé en el cuerpo de María Magdalena por algunos minutos. Vi al Cristo resucitado.

Tenía algo de presencia física. ¿Puedes imaginar esto? Era como si conservara la mitad o un tercio de la densidad que habría tenido en vida. Como si una nube tuviera algo de resistencia sin que esto pudiera impedir que pasaras por ella, al menos hasta un punto.

Cuando María/yo lo toqué, pasamos por la mitad de su hombro. Miramos su cara. Oh! Estás aquí!

Gentil, divertido. Sí. Estoy aquí.

*

En el sueño de anoche, un pax de deux aéreo. Como los equilibristas de circo que vuelan valiéndose de sedas. Me invadía una sensación pícara, juguetona. Los pasos de puntillas estaban incluidos entre salto y salto.

Estar de puntillas no duele en sueños. Y en el sueño nada de sedas –realmente volaba.

*

En el sueño de anoche dos hombres, uno ruso, el otro ucraniano, estaban sosteniendo una conversación.

*

En el sueño de anoche me mudé a un faro que había sido construido en medio del bosque.

*

En el sueño de anoche, la persona que permanecía al pie de mi cama para despertarme vestía una camiseta blanca que exhibía una sola palabra en tipografía helvética negra: “Replicante”.

*
En el sueño de anoche, mamá terminó la canción y volteando hacia papá dijo: “No teníamos idea de qué tan rápido iría. Un día el restaurante abre y luego de lo próximo que te enteras es que todo ha cambiado. Y aún el restaurante apenas abrió ayer”. Papá dijo: “Sí, eso es verdad. Pero cuando estábamos viviéndolo, estábamos en el río, no mirando hacia delante o hacia atrás. Simplemente estábamos allí”.

*

En el sueño de anoche, un hombre alto en una posición de autoridad: “Tú eres simplemente otro miembro de la raza Azteca”.

viernes, 13 de abril de 2012

Apuntes sobre el síndrome del patito feo y la escena literaria venezolana

Biblioteca de Renato Rodríguez (foto tomada en 2009 por la misma persona que tomó la foto del post anterior)

Todos nos hemos estrellado contra él en alguna ocasión. Relumbra en el interior de las frases de críticos literarios, escritores y lectores por igual. Agujerea las paredes de nuestra casa con su pico horrendo hasta que el living se inunda y la corriente arrasa con todo. Le deja a sus víctimas la desazón, el hastío y el firme propósito de leer más literatura argentina (la del mainstream, por supuesto). Este patito es medio vampiro porque a sus víctimas les crece un piquito de hule y, de inmediato, empiezan a replicar el asedio. También es medio fantasma porque, literalmente, “aparece” cuando uno menos se lo espera. El fin de semana pasado volvió al ataque y yo decidí postear un breve texto en mi blog con el único fin de expulsarlo de mis pensamientos. Su presencia me pone enferma. Grave.
No soy la única que se ha planteado desplumar este fantasma. Supongo que necesitamos con urgencia algún tipo de terapia de grupo. Creo que, dadas las actuales circunstancias, resulta capital empezar aportando nuevas lecturas de los orígenes de este fenómeno y, sobre todo, nuevas lecturas de las obras de nuestros autores. Intentaré abrir esta discusión desarrollando más extensamente, desde un punto de vista bastante personal, los puntos que llegué a plantear en el post anterior.

  1. La escasa y casi inexistente difusión de la literatura venezolana en el exterior

El síndrome del patito feo insufla en sus víctimas la sólida creencia de que la poca o nula atención que recibe la literatura venezolana en la escena internacional se debe a la falta de calidad de su corpus. Este es, sin duda, uno de los síntomas más preocupantes porque no ilumina las verdaderas zonas de conflicto. Supongo que esta es una creencia derivada de una lectura superficial del corpus y a veces, incluso, del total o parcial desconocimiento de este. Soy de las que opina que la literatura venezolana no goza de buena difusión en el exterior porque nuestra maquinaria organizativa ha fallado. Nadie escapa de esta cadena infinita de culpas. El estado, las editoriales, la academia, los críticos literarios, los escritores y los mismos lectores somos un poco responsables de esta situación.
El estado falla porque hasta ahora no ha generado políticas culturales consistentes para afrontar este problema. No es un secreto que muchos países latinoamericanos, entre los que resaltan México y Argentina, financian traducciones de obras de su acervo a otros idiomas e, incluso, otorgan ayudas económicas a editoriales extranjeras para que las editen en forma de coediciones. Me consta que esta clase de gestiones se han materializado en nuestro país pero, lamentablemente, han constituido esfuerzos aislados. Como ejemplos fundamentales de estas diligencias tenemos la traducción al portugués de una antología de José Antonio Ramos Sucre que publicó la Embajada de Venezuela en Portugal (1992) y la traducción al francés de otra antología del mismo Ramos Sucre que Monte Ávila Editores lanzó en Francia en coedición con una editorial de ese país (2009). Sin duda, estos proyectos deben replicarse y, quizás, deberíamos imaginar la posibilidad de ir aún más lejos. Podríamos intentar imitar en pequeña escala la intensa política de donaciones que el gobierno español ha diseñado con el fin de crear centros de estudio de su literatura en distintas universidades del mundo. ¿Cómo hacer esto en pequeña escala? Una alternativa sería ofrecer anualmente cierto número de becas de investigación para estudiantes o profesores de programas de postgrado de literatura latinoamericana de universidades extranjeras interesados en estudiar literatura venezolana. No hablamos de grandes sumas de dinero sino de un moderado aliciente para sufragar un boleto de avión o libros u otros gastos vinculados al proceso de investigación.
La academia falla cuando organiza espléndidos congresos internacionales sobre literatura venezolana y no invita a críticos extranjeros. Este detalle resulta importante en vista de que los congresos podrían constituirse como focos de irradiación.
Las editoriales fallan porque no se arriesgan a distribuir libros de autores venezolanos en el extranjero. La crítica literaria falla porque, prácticamente, no existe dentro de nuestras fronteras. Los críticos adscritos a la academia producen investigaciones que no están destinadas al lector común y resulta lógico que sea así, el asunto es que más allá de eso no tenemos, prácticamente, nada. Salvo por los esfuerzos de algunos blogueros y promotores culturales que han hecho de la internet una herramienta muy productiva.
Los escritores fallan porque muchas veces se entregan a las rivalidades y no se apoyan entre sí como deberían. Los lectores fallan cuando no recomiendan lo que leyeron. Los suplementos literarios fallan cuando no están disponibles en internet.
Y estos son apenas algunos ejemplos. Estoy segura de que fallamos de otras muchas maneras y, sobre todo, de que podemos continuar fallando cada vez más y mejor. Es eso o poner manos a la obra.

  1. Sobre la literatura venezolana y el Boom

El hecho de que ningún autor venezolano haya logrado colarse en el Boom es para algunos la prueba irrefutable de que la literatura venezolana es una literatura fracasada. Este es otro falso mito que ocupa un lugar central en nuestro imaginario. Me asombra particularmente la terrible ceguera desde la que se han analizado muchas obras publicadas durante las décadas del sesenta y el setenta. Hablamos de obras maravillosas que no han sido objetos sino víctimas de abordajes críticos, que han naufragado a fuerza de lecturas que partían de concepciones estéticas demasiado conservadoras. Creo que el caso más dramático, sin duda, es el de Renato Rodríguez. Y supongo que para mi generación resulta obvio el gran valor de este autor porque no somos la generación que se formó con el modelito del Boom. Para muchos de nosotros el Boom representa en gran medida lo mismo que dice Ramón de la Campa que representa para algunas instancias de la crítica actual “un fichero de todos los vicios de la modernidad literaria latinoamericana, una estrecha envoltura compuesta de identidades criollas, tradiciones letradas, imaginarios rurales, realismos mágicos trasnochados, teoría de la dependencia…”
Y claro, un autor como Rodríguez no podía entrar en el Boom porque, para rematar, estaba escribiendo en clave posmoderna. Su estética era experimental y de vanguardia. Rodríguez no pretendía escribir literatura “seria”, sus propuestas cuestionaban las nociones de literatura y de realismo, eran propuestas lúdicas que cuestionaban la ciudad letrada, ambientadas en escenarios preeminentemente urbanos y muchas veces en constante diálogo, crítico o entusiasta, con la contracultura. Sin duda, no tenía ninguna oportunidad de convertirse en un éxito comercial en el extranjero pero mucho menos en nuestro país (tan conservador).
Rodríguez incluso tenía que auto-editarse, supongo que ninguna editorial estaba interesada en publicarlo. Como si fuera poco, a estas alturas aún se escriben artículos que explican cómo Rodríguez era el culpable número uno de su marginación y en donde se plantea que esta situación es el resultado lógico de su interés por personajes periféricos, el uso del lenguaje coloquial y su tendencia al sinsentido. Por favor. Cuando leo esta clase de cosas me resulta inevitable pensar que los escritores estuvieron a la altura, no así los lectores y, lamentablemente, tampoco los críticos.
Muchos de los escritores de ese momento también estaban trabajando en propuestas innovadoras y de corte experimental (Garmendia, Noguera, Madrid, Trejo, por nombrar algunos), obras enrevesadas, difíciles, que corrían riesgos, que requerían de lectores “duros” y desprejuiciados. Supongo que existen otros factores que unidos a estos propiciaron la ausencia de nuestros autores en el mercado internacional. Sin embargo, esto no quiere decir que las búsquedas de estos escritores estuvieran mal encaminadas. Todo lo contrario. El fenómeno Bolaño nos ayuda a clarificar esto. En muchos de estos autores estaba el germen que ha caracterizado la obra de Bolaño y que lo ha convertido en un récord de ventas. Recién ahora es cuando una novela sobre poetas latinoamericanos drogados puede sobreponerse al temperamento pacato latinoamericano. Y, precisamente, esta conexión se hace más que evidente si recordamos que cuando Roberto Bolaño ganó el premio Rómulo Gallegos, Carlos Noguera formaba parte del jurado. El mismo que ha sido el promotor número uno de la obra de Rodríguez.
Lo desconcertante de la obra Rodríguez es que parece reelaborar algunos aspectos de la tradición beat al mismo tiempo que empalma con una tradición más posmoderna, dando lugar a una fusión sumamente estimulante. Cerraré este punto diciendo que Thomas Pynchon publicó su primera novela el mismo año en que Renato Rodríguez publicó “Al sur del Equanil”, 1963. Esto es un indicio, una pista, una casualidad significativa. Lo menciono porque me parece que el sinsentido se convierte en el eje de las obras de ambos autores. Tienen muchos rasgos en común. Copi, el argentino, estaba escribiendo unas obras rarísimas para la misma fecha. Muchas las escribió en francés y supongo que por eso gozó de mejor acogida. Mientras nuestros lectores y críticos miraban hacia Vargas Llosa y García Márquez, nuestros escritores conectaban con otras corrientes. Es importante que esto quede claro. Me pregunto cuántos de los que han escrito fuera de foco sobre Renato conocen la obra de Pynchon o la de Copi.
Es un tema que planeo seguir desarrollando en los próximos años, esto es apenas el boceto de una futura investigación.

  1. La experiencia personal

Desde que estoy viviendo fuera de Venezuela he tenido la oportunidad de llevar a cabo algunos experimentos. Recomiendo a mis conocidos leer literatura venezolana y, por lo general, quedan encantados. Me esfuerzo por recomendar libros y autores que vayan con los gustos de cada persona y, ciertamente, me abstengo de recomendarles libros o autores por el simple hecho de que son los más canónicos y los que todo el mundo recomienda. Me siento inclinada a fungir de puente. Por eso, también, decidí abrir un blog que actuara como espejo del blog de Guillermo, en donde pudiéramos postear traducciones de poetas angloparlantes de vanguardia. Esta idea surgió para paliar de alguna manera la triste circunstancia de que a Venezuela apenas llegan los libros clásicos y los del mainstream. Si bien creo que la literatura venezolana necesita ser promocionada en el exterior, también creo que los venezolanos necesitamos estar informados sobre qué cosas se están haciendo en otros países. De otra forma no se podrá entablar ningún diálogo.
En otro orden de ideas, me tomaré la libertad de reseñar el trabajo que hace Guillermo en su blog, aunque mucha gente ya lo conoce. Guillermo desde 2003 dedica parte de su tiempo libre a llevar una bitácora de traducción al inglés de literatura venezolana (http://venepoetics.blogspot.com/). Lo hace por puro amor al arte y ha sido sin duda un proyecto exitoso. Sin embargo, es un poco frustrante lo difícil que resulta ir más allá y posicionar proyectos de traducción de literatura venezolana en editoriales estadounidenses e, incluso, venezolanas. Este es uno de los motivos por los que me molesta tanto el síndrome del patito feo: existen personas como Guillermo que están trabajando muy duro para convencer a la gente de que apostar por la literatura venezolana vale la pena, mientras que en Venezuela algunos se empeñan en declarar que nuestra literatura no tiene nivel. En criollo: es como si nos echaran la partida para atrás.
A pesar de todos los obstáculos y del fantasma del patito, Guillermo va avanzando lentamente. Hace poco firmó un contrato con una editorial universitaria del sur de los Estados Unidos para publicar las traducciones al inglés de una antología de Ramos Sucre. Estamos cruzando los dedos para que todo salga bien. Aún tiene engavetados varios libros de Sánchez Peláez completamente traducidos y un par de proyectos de antologías plurales de poesía y narrativa que no ha logrado colocar en ninguna editorial. El camino es arduo y escarpado pero, de vez en cuando, trae satisfacciones. Felicitaciones Parra. Tenemos que erigir una estatua en tu honor o algo.




domingo, 8 de abril de 2012

Sobre la escasa difusión de la literatura venezolana en el exterior

Foto del carnet de La Sorbonne de Renato Rodríguez (tomada el 2009, durante una visita que le hicimos. Cualquiera de las siguientes personas pudo haber tomado esta foto:  Tábita Luis, Pablo Luis Duarte, Carlos Colmenares Gil, Diana Armijos, Fabián Coelho, Álvaro Rafael, Miguel Mantilla o Sofía Salazar).


Expondré mi opinión sobre un tema muy complejo, en muy pocas líneas, de una forma sencilla y directa: si bien es cierto que la literatura venezolana cuenta con escasa difusión en el exterior, no es menos cierto que este total desconocimiento de nuestro acervo, lamentablemente, empieza por casa. De modo que no me asombra que personajes de la escena cultural emitan opiniones absurdas sobre el tema en los periódicos. Sin embargo, considero importante debatir sobre este asunto. Los libros suelen ser impresos y es como si nada hubiese pasado, muy pocas veces se los reseña. Los libros de autores venezolanos muy extrañamente son distribuidos fuera de las fronteras nacionales. Los académicos venezolanos radicados en el extranjero prácticamente no proponen seminarios o líneas de investigación sobre el tema. No creo que se trate de falta de calidad sino de falta de estrategias. ¿Quién es el culpable de esta situación? Toda la cadena de instituciones y entes involucrados (el estado, la academia, los críticos, las editoriales, los mismos escritores y un largo etcétera).
Por mi parte, desde que vivo en el exterior recomiendo a mis conocidos leer literatura venezolana y me llevo siempre gratas sorpresas al ver cómo quedan enganchados. Estas experiencias me han convertido en una optimista redomada. A una amiga poeta, estudiante de postgrado y residente de Durham, le presté Todos los poemas de Miyó Vestrini y quedó tan entusiasmada que volvió a mi casa para llevarse prestada también la biografía. A un amigo crítico literario le recomendé leer los libros de Renato Rodríguez; cuando nos reunimos estaba muy interesado en Al sur del Equanil y dijo que era increíble que durante los sesentas se estuvieran publicando cosas así en Venezuela, de cierta manera en la onda de Bolaño y anticipándose a Bolaño por varias décadas. El comentario de este crítico confirmó una sospecha que mordía mis reflexiones. Acaso pudo ser que Venezuela no encontrara lugar dentro del Boom porque sus escritores estaban ocupados con cosas más innovadoras? El temita de Latinoamérica exótica y el realismo mágico no podía cuajar en el escenario local. Se estaban explorando temas preeminentemente urbanos, de factura realista, muchas veces en constante diálogo con la contracultura. Por ejemplo, las obras de Renato Rodríguez, Carlos Noguera y Antonieta Madrid publicadas entre la década del sesenta y setenta, a mi manera de ver, están más cerca de Thomas Pynchon que de Gabriel García Márquez. Por otro lado estaba Oswaldo Trejo, otro nombre importante de esas décadas cuya estética experimental y vanguardista jamás hubiese podido generar obras que lograran venderse como pan caliente (menciono este tema porque es sobre el que he estado investigando últimamente).
Tenemos muchos escritores que nos han entregado obras valiosas. El hecho de que no hayan recibido el reconocimiento internacional que merecen apenas indica que nuestra maquinaria organizativa ha fallado. De ninguna manera indica, como algunos especulan, que las obras no tienen nivel. Como lectora puedo decir que los libros están allí. Sólo nos queda leerlos, escribir sobre ellos, recomendarlos. Los invito a poner manos a la obra (superemos este síndrome del patito feo). No es mala idea empezar a plantearnos nuevas lecturas de este fenómeno que ha marcado por tantos años nuestra literatura.

domingo, 18 de marzo de 2012

Joseph Donahue


Joseph Donahue nació en Texas en 1954 y creció en Lowell, Massachusetts. Obtuvo un Doctorado en Literatura en Columbia University. Ha publicado varios volúmenes de su poesía, entre los cuales podemos mencionar, Incidental Eclipse (2003), World Well Broken (1995), Monitions of the Approach (1991) y Before creation (1989). Los poetas que más lo han influenciado han sido John Ashbery y James Schuyler. Actualmente es nuestro vecino en Durham y dicta clases en el programa de Inglés de Duke University.

Joseph es un tipo simpatiquísimo y, también, una figura muy activa en la escena de la poesía local. Es uno de los principales impulsores del Duke \ UNC Chapel Hill Working Group in Contemporary Poetry, una especie de peña literaria conformada por escritores que viven en la zona del Triángulo (buena parte de ellos estudian o trabajan en las universidades que dan nombre al grupo). Sin estas personas Durham no sería lo que ha sido para nosotros. Sin los diversos ciclos de lecturas de poesía que algunos de los integrantes del grupo se han tomado la molestia de organizar, sin el taller de escritura creativa dirigido por David Need y el taller de lectura de poesía que Joseph oficia en su casa, Durham, una ciudad pequeña, sería, sin duda, un paisaje estéril. El año pasado incluso organizamos en conjunto una conferencia sobre poesía y logramos traer poetas y académicos de distintos estados para ampliar nuestro circuito de intercambio.

A Joseph le gusta la música punk, el bourbon, la comida hindú y proponer traducciones bastante libres y, de paso, divertidas de los comentarios que escribimos en español en nuestras páginas del Facebook. Es, además, el más apasionado lector de José Antonio Ramos Sucre en los Estados Unidos. Los poemas que siguen los hemos tomado de su libro Terra Lucida (2009).



00

El satélite
recorre un planeta muerto:

un río devolviéndose,
un puerto inundando un campo

en donde los árboles parecen
estar en llamas,

un Edén en angustia,
(aunque las imágenes a veces mienten.)

Chamuscadas colinas.
Barrancos color carbón.

El crepúsculo devora el mediodía.
El pronombre celestial ha muerto.

Los verbos son pedacitos brillantes
en la oscuridad eufónica,

en suntuosas sombras, en un seco
arroyo de fluidos rostros,

tembloroso, dormido,
& y algunos días despierto,

en el barrer de las cenizas
de las embaldosadas grutas de las tumbas.

Resulta que, espejos describen
órbitas dispersos,

ahora, imágenes de pájaros alzándose
desde los árboles en un mar

convirtiéndose en montañosos
y brillantes pastos

en donde tu gemela
ofrece nieve a sus labios

en un mundo a punto de ser.
Lo que quiere decir: tu cadáver

permanece inquieto, soñando
en el templo municipal

duplicándose como una morgue,
eufórico, como estas

hojas: chamuscadas
en el borde

verdes
en la espina…



00

En la turbulencia de lo que
no estaría dormido, la frase

descendió, estableciéndose en el interior de lo
que estaría dormido, tan inquieto

junto a la corriente de imágenes,
ansiando sueños, mirando las colinas

flotando en el río gris-verde,
hasta que la frase cae sobre la noche

como una vertiginosa dispersión de energía
por los cuadrantes oscuros de

la mente de lo que estaría dormido.
En esa soledad, en esa oscuridad,

la frase casi alcanza los labios de él,
casi se encuentra a sí misma pronunciada

ahí en la cama destrozada.
Pero la iluminación deseada

para esta noche no era palabras
o en las palabras, sino en el sentido

y alcanzarlo toma un rato,
que dado el mundo que fue

o el mundo dentro del cual hasta entonces
se había encontrado a sí mismo,

la frase que descendió fue
requerida por la verdad para residir en el acallamiento,

para padecer el silencio pre-articulado,
para traer, en alguna hora,

rápidamente aproximándose, quizás a la mano,
un maravilloso resplandor, si sólo para los

más exhaustos de los cuerpos
en sus casi-oraculares sacudidas…



00

Cuando más
comprendemos, más

incrédulos nos volvemos,
como si escucháramos, esa primera vez,

un destello de gemelos
dentro del útero…



00

Un cielo para la óptica, uno
para el misticismo, & a lo largo del vestíbulo,

esperando, en el escenario, un cuarteto de cuerdas.
Un halcón hace temblar los árboles mientras el sol cae

sobre estas casas, sobre estas colinas
en donde, ya que esto es California,

un padre le dice a su hijo: existen
dos clases de infinitos,

esos que pueden ser contados,
& aquellos que no. Y más tarde,

a la hora de dormir, la madre agregará
que existen esos cruzados

por almas una vez que han bebido
de blancas copas de magnolia

floreciendo sobre una terraza iluminada, en
un bosque, en donde invitados festivos brindan

por el abracadabra del cero,
como, en un árbol de ramas bajas en donde

el sendero se encuentra con la corriente,
los fantasmas de dos muchachas esperan en

la sombra por un transeúnte, más puro
que tú, a quien rebanarle

el corazón, & leer en su rojo
los caprichos de las estrellas.

Estoy mareada, pero no quiero
dormir, una muchacha le dice a la otra.

 No quiero que nuestra maravillosa
muerte sea sólo un sueño.









domingo, 12 de febrero de 2012

Cedar Sigo



Cedar Sigo nació en 1978. Creció en la reservación de la tribu amerindia Suquamish, ubicada cerca de Seattle (estado de Washington). Estudió escritura creativa en Naropa University en Boulder (Colorado). Ha publicado un número considerable de plaquettes y dos colecciones largas de poemas; la primera de ellas fue publicada por Ugly Duckling Presse y la segunda por la legendaria editorial californiana City Lights. Esta segunda colección se titula Stranger In Town (2010) y, precisamente, de allí hemos tomado los poemas que presentamos a continuación. Desde 1999 vive en San Francisco.
En 2011 tuvimos la fortuna de verlo leer sus poemas en dos ocasiones distintas. Primero, durante el verano, en un evento organizado por The Poetry Foundation en el Central Park de New York.  Luego, algunos meses más adelante, nos visitaría en Durham como invitado de la serie de lecturas "Minor American", una exitosa iniciativa de Magdalena Zurawski y Pete Moore, estudiantes de postgrado del departamento de Inglés de Duke University. 
Cedar tiene nombre de un hermoso árbol, en español se llamaría Cedro. Como nosotros, es un lector entusiasta de la poesía de John Wieners.





Lisboa

Me canso
tanto a veces
y agradezco

a todas
las pastillas
por ser

ellas mismas
y a los hombres
agradezco tanto como

traigo
a la mente de nuevo
Magníficas líneas

deambulando en la cúspide
del hueco de la escalera
también en mi lugar

Una lámpara de gas
juego de escritorio
diligencia

Copias de planos
para imperiales
sanitarios

Flechas anheladas
para el
otro banco




Autopista

Para John Wieners


Acorto el “Corazón con copo de nieve”
Yo mismo pero no es mío, Disculpa
Este abrigo sangrante camisa sangrante,
Creo que es la escritura que me hace
Sentir enfermo, las notas y las notas de
Música incidental, esta hemorragia nasal toda
Primavera toda mojada, estoy positivamente molesto
con la Impertinencia de esto! Yo
Estoy uniendo los rollos de esta película
Estoy tratando! Estoy tratando de quemar una luz
Entre, Ahí hay una luz y telegrafío
mi voz en ella pero se rasga cuando trazo
Cualquier cosa! TRABAJO EN PAPEL, EL BARCO
DE LA MUERTE “Oh constrúyelo!” Canta el
Corazón, “Mi abrigo hubiese sido tan sangriento
Me podría contonear fuera de mi abrigo!”




London, London

Luz encendida en la pared verde, era

cuidadoso cuando afeitándome dejaba los pelos crecer

hasta avanzada la tarde. He bebido algo por deporte

nada abrumador. Las noches libres disfruto una ligera

solución de coñac antes de ir a la cama. El balance de la presión

debe ser tomado por el cráneo, toda silla ocupada

en mi (demasiado pequeño) teatro. Ropa elegida & colgada de clavos.

Entrada de Vehículos. Los diamantes así como los dibujé tuvieron un grandioso

sombreado ambos campos frontal & trasero.

Vi una flor solitaria & quise la misma extraviada & sangrienta raya

producida en masa, por pedido. Un simple cortado jardín trasero,

compartir una tetera & promover mi fortuna. Podría sólo no

renunciar a todas las inanimadas, innumerables obsesiones. Ni continuar

con la misma clase de poemas. Alcáncenme mi radio

quiero escuchar alguna música profesional.




Sin título (Nijinsky)

Montones de confesiones, tus mejores intereses,
si estás tan inclinado a las memorias
del espectáculo del cuarto interior, CAMINANDO ENTRE AGUA CLARA
EN UNA PISCINA PINTADA DE NEGRO— “Solo entro y salgo” y
parezco ser arrastrado a un lugar por gente que no
sabe dónde ellos me quieren pero yo de hecho aparezco. Entonces
sostuve por varias semanas (cuarto interior) (chupando sangre) (e$pectáculo burro)
Una vez vi una foto de John Wieners llegando a la inauguración de una exposición de John
Chamberlain (torcido) con una no suficientemente larga cola de caballo engominada. Parecía un sonámbulo. Creo que era a mediados de los sesenta. Ahora estoy vistiendo un top de marinero estilo-Genet, para bajar corriendo al muelle. Las flotas vienen. Pude haberlos tenido a todos ellos solo. Diez años. Yo te he amado una vez demasiado fuerte y dos veces demasiado suave ahora. Tres veces una dama.